Egipto vive un sueño futbolístico con la figura del Liverpool, Mohamed Salah (a pesar de la recuperación de la lesión sufrida en la final de la Champions League). Desde 1990 que los africanos no clasificaban a un Mundial y el delantero fue el gran participe del pasaje de su selección a Rusia 2018 con un gol en el minuto 95 ante Congo en las eliminatorias continentales. El “Faraón”, como le dicen en el mundo deportivo, es nuestro Lionel Messi para los egipcios y ya cruzó una barrera parecida a la de Diego Armando Maradona con los argentinos.
El fanatismo por “Mo” se trasladó, también, a las elecciones presidenciales del país ante el disgusto por el actual gobierno comandado por Abdel fattah Al-Sisi. Antes del momento del sufragio se presentaron dos candidatos: el presidente mencionado y un opositor del mismo partido político, Mustafa Moussa. El ganador fue, sin dudas ni discusiones, Al- Sisi, con un 92% de los votos pero la sorpresa apareció en 1.449.682 votaciones (5%) que llevaban el nombre de Mohamed Salah, que “sumó” más que el segundo candidato (641.982 – 3%). Las boletas que salieron a la luz a la prensa mostraron claramente las dos opciones tachadas con el nombre del futbolista y un tilde en un cuadrado marcando su “verdadera” elección.
El amor entre el jugador de los Diablos Rojos de Inglaterra y “su” pueblo creció día a día por su habilidad y el compromiso con su sociedad. Aquel gol frente a Congo con el cual obtuvo la clasificación a Rusia provocó el festejo en las calles de todo el país y obligó a la suspensión de una prohibición del gobierno de turno de reunirse y manifestarse sin autorización tras unos incidentes por cuestiones políticas en un estadio que dejó más de 70 muertos hace seis años. Su rol social se elevó y hasta mandó a construir un hospital y una escuela en su ciudad natal de Nagrid, pueblo cercano a El Cairo.
El 15 de junio, día del debut de Egipto contra Uruguay en Ekaterimburgo por la Copa Mundial de la FIFA, festejará sus 26 años al igual que los fanáticos del fútbol de su país que celebrarán el sueño de ver a su selección en el torneo más importante de todos en el que también comparte el Grupo A con Rusia y Arabia Saudita.
Debutó en el equipo egipcio “El Mokawloon” y luego continuó su carrera en el “Arab Contractors”, siempre en su tierra. Pasó a Suiza y la rompió en el Basel para despúes ser llamado por el Chelsea en donde no tuvo muchas oportunidades y fue cedido a la Fiorentina a cambio del traspaso del colombiano Juan Guillermo Cuadrado. Italia se convirtió en su siguiente destino y se lució en el conjunto de Florencia y en la Roma. Liverpool lo compró a casi 42 millones de dólares que generaron la recompensa correspondiente con grandes temporadas y la final de la “Champions League 2017/2018”. Los “Red Devils” le dedicaron una canción que dice que si sigue anotando tantos, ellos se convertirán al Islam, la religión que lleva el jugador como bandera. Tanto es así, que su (hasta ahora) única hija se llama “Makka” por la Meca.
Los goles de Mohamed Salah ilusionan a los hinchas del Liverpool pero también al pueblo de Egipto que esperaron con ansias la presentación de su selección en un Mundial después de 28 años tras su participación en Italia 1990. A fuerza de goles, “Mo” es un ejemplo en su país y hasta lo votaron más de un millón de habitantes en las elecciones presidenciales.