Este miércoles se cumplen 25 años del regreso de Michael Jordan a la NBA tras haber anunciado su retiro en octubre de 1993 y pasar a jugar béisbol, su otro deporte favorito. En ese 18 de marzo, quedó inmortalizada la frase “I’m back” impresa en un fax.
Después de haber conseguido el primer tricampeonato para Chicago Bulls, MJ sorprendió al mundo del deporte anunciando su retiro el 7 de octubre de 1993, donde declaró: “Ya no tengo nada que demostrar”. Se alejó completamente del básquet y se enfocó en cumplir otro de sus sueños: jugar en la Major League of Baseball (MLB). No lo logró pero, por ser alguien que provenía de otra disciplina, no le fue tan mal en las Ligas Menores con los uniformes de Birmingham Barons, una filial de los Boston Red Sox y de Scottdale Scorpions.
El lockout de la MLB fue vital para que Mike tache de la lista su intento de llegar a la mejor liga de béisbol y para volver a encontrarse con su primer gran amor. El 18 de marzo de 1993, el agente David Falk, de la agencia de representación FAME, envió un comunicado proveniente del mismo Michael Jordan a la NBA, con la legendaria frase: “I’m back (vuelvo)”, marcando uno de los regresos más míticos que ha visto el deporte. Así lo recuerda la cuenta oficial de Twitter de Chicago Bulls.
Un día después, volvió a pisar el parquet utilizando la camiseta número 45, en lugar de su habitual 23, en la derrota ante Indiana Pacers por 103-96. A Su Majestad se le notaron los 21 meses sin jugar y tuvo un partido muy errático con 7-28 en tiros de campo (25%). Aun así consiguió 19 puntos, 6 rebotes y 6 asistencias.
Ante la prensa, declaró: “Jugué mal, pero no ha sido el primer mal partido que he jugado en mi vida”. Aquel encuentro continúa siendo el juego de temporada regular más visto en la historia de la liga con 35 millones de espectadores.
La temporada 1994-95 no tuvo final feliz, ya que cayeron ante Orlando Magic en los PlayOffs, pero había comenzado la refundación de los Bulls con nuevas incorporaciones, como Dennis Rodman. Desde allí, se encaminaron para volver a dominar la NBA por tres años consecutivos, en los que Jordan se adueñó de los MVP de las Finales y de dos MVP de Temporada Regular, para terminar de consagrarse como el basquetbolista más importante de todos los tiempos.