EDITORIAL: SE SABE LA SEDE Y LA CEPA NO CEDE

Marcelo Patroncini junio 1, 2021


Con las bajas de Colombia y Argentina, CONMEBOL decidió que la Copa América se dispute en el país donde el virus mutó a una de las cepas más complicadas de todas como la de Manaos. Brasil, con 16 millones casos y más de 462 mil muertos por la pandemia, le dará pelota al fútbol en un papelón sin parangón.

«Decime qué se siente» deberían preguntarle a los familiares de las víctimas que hoy se enteraron que el certamen continental de selecciones sudamericanas se llevará a cabo en uno de los países más complicados del globo terráqueo a causa del covid y donde, hasta hace no mucho tiempo atrás, los televisores de todo el planeta veían cómo cavaban fosas por doquier para poder sepultar cadáveres.

Nadie discute que haya compromisos económicos asumidos para realizar el evento, lo que es una realidad es que si Sudamérica, hoy no puede organizar una campaña de vacunación coherente, mucho menos puede convertirse en una fiestita del ´pan y circo´ mientras muchos hermanos latinoamericanos se debaten entre la vida y la muerte en los hospitales.

Si postergar el certamen no es una alternativa, jugarlo en Estados Unidos tampoco, y en Qatar menos, es porque las prioridades están totalmente equivocadas. Amamos el fútbol, lo amamos con pasión, nos volvemos locos por un torneo de esta magnitud. Pero el precio de un espectáculo nunca puede estar por encima de las urgencias humanas.

Un trofeo de tanto prestigio como la Copa América, en estos momentos, y en un Brasil camino a medio millón de muertos por la pandemia, pasaría a ser el Juego de la Copa. Tal vez quieran reemplazar la tabla de posiciones por la tabla ouija. Pero si de algo estamos seguros los amantes del deporte más maravilloso de todos, es que con la gente no se jode.


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