
Definitivamente, la temporada 2025 ha sido el peor año en la carrera de Damian Lillard. El base de los Milwaukee Bucks primero se vio obligado a abandonar la competencia por un coágulo sanguíneo, y luego sólo pudo completar seis minutos en el partido frente a los Indiana Pacers por los playoffs de la NBA, debido a una lesión en el tobillo.
Más tarde, se confirmó la peor noticia para los Milwaukee Bucks: Damian Lillard sufrió la rotura del tendón de Aquiles, una de las lesiones más graves para un deportista de élite. Su recuperación será prolongada y se especula que podría quedar fuera de toda la temporada 2026, e incluso algunos reportes indican que podría no disputar ni un solo partido el próximo año.
Esta lesión en el tendón de Aquiles representa un golpe durísimo para Milwaukee, ya que pierde a una de sus principales figuras en plena etapa competitiva. El equipo ahora se encuentra ante el desafío de reestructurarse y apoyar completamente su estrategia en torno a Giannis Antetokounmpo, quien será la pieza central para intentar seguir compitiendo en el Este de la NBA.
Sin embargo, la situación no es sencilla. La franquicia cuenta con poco margen salarial debido a los contratos millonarios de sus dos estrellas, por lo que salir en búsqueda de un tercer jugador de impacto será complicado. El objetivo principal de la dirigencia será evitar que Giannis Antetokounmpo solicite un traspaso ante el escenario adverso que se presenta sin Damian Lillard en cancha.
Para los Milwaukee Bucks, retener a su máximo referente se convierte en prioridad absoluta, mientras el futuro de Lillard se mantiene en la incertidumbre tras la severa lesión del tendón de Aquiles.
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