Los futbolistas del lobo platense relataron cómo vivieron los disturbios sucedidos dentro del Estadio Juan Carmelo Zerillo.
Una nueva mancha para el fútbol argentino se vivió en la ciudad de La Plata y es por eso que algunos de los integrantes del plantel de Gimnasia y Esgrima dieron detalles de algunas escenas dramáticas que tuvieron que vivir:
Leonardo Morales:
“Tuvimos familiares de compañeros muy graves. Nos enteramos de un chico que perdió un ojo. Esto es una locura. Mucha gente la pasó realmente mal. Esperemos que esto se planifique bien. Y si se tiene que jugar sin gente, que se juegue sin público”.
“Es una locura, se estaba desarrollando con total normalidad”.
“Primero empezó a venir el gas pimienta (sic). Primero les fue a ellos, del banco de suplentes salieron corriendo despedidos. Después los nuestros. La gente empezó a correr y no entendíamos nada hasta que llegó con todo y fue una desesperación total”.
“Tuvimos familiares de compañeros muy graves. Nos enteramos de un chico que perdió un ojo. Esto es una locura. Mucha gente la pasó realmente mal”.
“Tengo un nene de 2 años y 6 meses y no podía respirar. Cuando llegué al vestuario me quebré de verlo tan mal”.
“Nos quedamos sin agua porque intentamos darle a la gente. Nos pusimos a cargar botellitas para ayudar con lo poco que podemos”.
Nicolás Contín
“Cuando vi que la gente empezó a salir de la platea, sentí el olor del gas. Lo primero que pensé fue en mi familia. Después empezó a entrar gente y me preocupé. Traté de salir y no podía. Mi mamá estuvo a punto de desmayarse en el campo de juego. Erik (Ramírez) se acercó y salvó a mi vieja. No sé qué pasará con el partido. Iremos al hotel a ver qué nos dicen”.
Guillermo Enrique
“Esto es una locura. Todo se estaba desarrollando con total normalidad. Primero vimos que los suplentes de Boca salieron despedidos del banco de suplentes por el gas pimienta. No entendíamos nada, hasta que después nos llegó a nosotros con todo y la desesperación fue total”
«Tuvimos familiares de compañeros muy graves. Nos enteramos de un chico que perdió un ojo. Esto es una locura. Mucha gente la pasó realmente mal».
Franco Soldano:
«Fueron los 45 minutos más largos de mi vida hasta que encontré a mi familia. Me trepé a la platea, salí a la cancha. No sé qué más hice hasta que encontré a mis seres queridos y fue un alivio. Mi papá es médico y atendió a gente en la platea»