La mañana del 28 de julio de 2015 nos sorprendió con una fatídica noticia. «Diego Barisone tenía tan solo 26 años y un futuro de fútbol europeo pero a veces la vida te golpea en el momento menos pensado. La autopista Rosario-Santa Fe fue el escenario del choque que le quitó la vida a este defensor de Lanús», escribió Vermouth Deportivo el día de la tragedia.
Hoy, a dos años del accidente automovístico, recordamos a un gran jugador que se ganó el respeto del fútbol argentino por sus habilidades en la cancha y la bondad que pregonaba en su vida. «Me desperté sobresaltado. El teléfono no paraba de vibrar. Al instante se me paralizó el corazón, me sentí perdido, no podía ser cierto. Dejo caer el celular y me voy corriendo al comedor, en la televisión confirmaban la trágica noticia», expresa Santiago Zurbriggen, compañero de toda la vida de Diego, en su cuenta de Facebook a la madrugada y recuerda el importante rol que cumplía en su día a día: «Mi hermano, mi amigo, mi confidente, mi todo, no lo iba a ver más».
El hombre de Coronda dejó una huella en cada plantel que compartió mañanas, tardes y noches. Argentinos, Lanús y Unión de Santa Fe lo lloraron al igual que la totalidad de los clubes de nuestro tan querido deporte. «Bari, eternamente, en nuestros corazones» y «Bari, nunca te olvidaremos» fueron algunas banderas que posaron dentro de un campo de juego con los futbolistas del Grana y el Tatengue. Los minutos de silencio entristecieron la pelota durante esa jornada en todas las categorías. Cuatro días después del fallecimiento del defensor, los santafesinos dieron un golpe en la mismísima Bombonera con un triunfazo histórico por 4 a 3 ante Boca Juniors y Zurbriggen fue claro al término del partido: «Nosotros fuimos doce porque Diego nos acompañó desde el cielo».
Dos años sin Diego Barisone. Es mucho para un chico que pintaba para triunfar en el viejo continente y que «robó» corazones con su forma de ser. No lo olvidamos…
