
Doha es una ciudad tomada por los gatos. Están por todos lados. Las calles son de ellos. En cada lugar del Mundial aparece un felino. En los negocios que los adoptan y los mantienen con el corazón contento. Repito: en todos lados. ¿Perros? Poco y nada, al contrario que en nuestras tierras.
Es a la inversa de la República Argentina en donde los perros callejeros son mayoría y se pasean por las arterias y plazas del país. En Doha no se ven canes. O pocos. Fueron 30 días en la ciudad sede de la Copa del Mundo y solo tres perros se dejaron ver.
«Los perros no son fáciles de ver en Doha. He estado cinco meses sin ver uno. La gente no elige tener perros, en verano hace mucho calor y no es posible pasearlos. Hay otros que sí los tienen pero no salen demasiado de las casas», nos cuenta Mostafa Klbaz, nacido en Sudán (África) y seguridad de un alojamiento oficial de la FIFA para el Mundial.
Eso sí, ni un perro callejero. Los pocos que se observan son mascotas, bien cuidadas por cierto. Los gatos ganan por afano en las calles de la ciudad. Los conteiners de basura también son lugares frecuentes para los felinos que se aprovechan de las sobras de comida de la interminable cantidad de restaurantes de toda la ciudad.
Doha se diferencia de las ciudades de Argentina en el aspecto animal. Los gatos se multiplican en los rincones de la sede del Mundial 2022 y los perros no son tan normales en sus apariciones callejeras. La existencia de perros se reduce a unos ‘valientes’ que se animan a cuidar a los adorables caninos en medio de un lugar con temperaturas sofocantes en gran parte del año.


