
Se terminó el mito con el boleto a octavos de final que sacó Francia este sábado. El ganador de Rusia 2018 llevaba consigo una pesada mochila que se arrastraba desde Sudáfrica 2010 y que llevaba tres citas máximas dándole la espalda al campeón reinante.
Italia defendía el título obtenido en 2006 pero en el Mundial disputado en suelo africano la pasó realmente mal. Un empate con Paraguay y otro ante Nueva Zelada, sumado a una durísima derrota con Eslovaquia, eliminó a la Azzurra en la primera rueda.
La revancha pudo ser de España en 2014 y nada de ellos sucedió puesto a que La Roja empezó el certamen en territorio brasilero cayendo estrepitosamente con Países Bajos por 5 a 1. Al segundo juego, tropezaron ante Chile y, por segunda Copa del Mundo consecutiva, el ganador de la edición anterior se iba desde temprano.
En Rusia 2018 el que padeció este maleficio fue Alemania. Por esas cosas del fútbol, Die Mannschaft llegaba como seria candidata pero sólo derrotó a Suecia y sufrió tanto con México como frente a Corea del Sur. Los germanos, armaron las maletas y se ubicaron últimos en el grupo F.
Francia, con la victoria ante Dinamarca, no sólo se convirtió en el primer clasificado a octavos de final de Qatar 2022 sino que además logró dejar atrás esa racha adversa de los campeones reinantes en una Copa del Mundo. Les Bleus, ahora, sueñan con el bicampeonato.
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