Todo lo ocurrido en la segunda final de la B Metropolitana entre Riestra y Comunicaciones fue innecesario. El Blanquinegro ganaba bien en la cancha (2-0) y le alcanzaba para conseguir el ascenso al Nacional B pero pasaba los peores momentos por la arremetida del Cartero. Tiempo cumplido con cinco minutos de descuento del complemento y la «avivada» del conjunto del Bajo Flores: invasión del campo de juego de un jugador (no convocado) Leandro Freyre con algunos dirigentes sumado a algunos hinchas que se lanzaron de la popular, todos del local. El árbitro Paulo Vigliano paró el encuentro y lo postergó ante un gesto avasallante de un club que tiene antecedentes de un caso similiar en 2014 ante Sportivo Barracas en una final de la D a la C.
Los jugadores de Riestra le siguieron el juego a los inadaptados que ingresaron al verde césped y festejaron con todos los que invadieron mientras sus pares del Cartero estaban a la deriva y con un operativo policial que volvió a fracasar en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Lo peor es que con el cotejo suspendido los locales dieron la vuelta olímpica y se treparon del travesaño del sector donde aguardaba la delegación rival como una especie de provocación. No nos corresponde decir qué debe ocurrir en el futuro, eso será una decisión del Tribunal de Disciplina. Nuestro trabajo es narrar los hechos tal cual sucedieron. Si queremos a nuestro Fútbol lo debemos cuidar.
Lo futbolístico: Riestra jugó un gran primer tiempo y pasó al frente en la serie con un penal convertido por Nahuel Benítez y un remate cruzado y rasante de Mauro Ortiz. El dueño de casa pudo liquidarlo en el complemento con una contra aunque Comu siguió con vida y llegó con dos disparos en el travesaño desde 30 metros de Federico Barrionuevo y un tiro de Hernán Salazar. Sin embargo, en el mejor momento de los dirigidos por Alejandro Orfila, mancharon a un Fútbol Argentino cada vez más invadido.