Todos los condimentos que puede tener un clásico pasaron en un nuevo Morón vs Chicago. Empataron cero a cero en el Nuevo Francisco Urbano pero no anduvieron con chiquitas. Dos rojas, ocho amarillas, pelotas en el travesaño, un penal atajado y un gallo que no dejó comenzar el partido. Un poco insólito y otro poco emocionante.
Sin dudas, ninguno de los dos equipos defraudó al público. Increíblemente, el juego se demoró unos segundos porque el famoso gallo (literal) entró a la cancha y retrasó el inicio. Finalmente, lo sacaron y el pitazo inicial llegó con una roja a Facundo Gómez, del local, y un penal para el Torito. Linda manera de arrancar un clásico. Pero Julio Salvá ya tenía puesto el traje de héroe (como en toda la tarde) y le tapó el disparo a Valentín Viola. El equipo de la dupla Lara-Sibelli no fue menos con diez hombres que su rival aunque los de Mataderos reventaron el travesaño y el palo derecho de la figura Salvá.
El juego se calentó demasiado durante todo el encuentro que hasta el árbitro puso amarillas en el entretiempo. Se jugó con el corazón y el «cuchillo entre los dientes». Se dieron de lo lindo y los ocho cartones amarillos no lo desmienten. El complemente fue un ida y vuelta constante en donde cualquier cosa podía pasar. Lo tuvo Chicago, lo tuvo Morón. Todo hasta el final. Viola se fue expulsado en el visitante y emparejó los números pero, poco a poco, el duelo perdió fuerza y se dirigió hacia el cero a cero.
Pasó de todo en el Nuevo Francisco Urbano. Le faltaron solamente los goles pero Deportivo Morón y Nueva Chicago regalaron un partido digno de un verdadero clásico del Ascenso. Fue un cero a cero emocionante.