La situación es apremiante. No sólo para los clubes sino también para muchas familias que carecen de ingresos y necesitan de la ayuda para salir adelante en tiempos de pandemia. El Charro, fiel a su historia, le puso el pecho a la situación. Y mientras un grupo de hinchas embellece el estadio dándole una mano de pintura, otro realizó una olla popular que repetirá el venidero sábado.
Nadie está exento y eso el Deportivo Merlo lo sabe. Trabajando en pos de una solución en cuanto a lo deportivo, la función social de la institución hoy en día también se enfocó en acercarse a los sectores más vulnerables con un plato de comida caliente que, por estos momentos, es mucho más que un gesto, es un acto de amor, de solidaridad con el que se tiene enfrente.
A la olla popular del miércoles, el Charro informó que se está preparando otro evento similar. Desde las redes sociales del conjunto del Parque San Martín agradecieron a quienes colaboraron con los alimentos así como también a los encargados de la cocción. Manos sumamente necesarias que enaltecen la función del club.
El otro gran gesto para Deportivo Merlo llegó por parte de un grupo de socios. La Agrupación «Pintado Azul y Blanco» empezó a darle un poco de color a la estructura del estadio y ellos saben con sus manos en el José Manuel Moreno están «entando bases para hacer crecer su patrimonio como lo hacemos con la confitería 8 de octubre». Los mismos que trabajan en la construcción de una canchita de fútbol cinco detrás de la tribuna visitante gracias a lo que consiguen producto de rifas, eventos y la caja del buffet. Todas las ganancias las reinvierten por amor a la camiseta por lo cual, desde el mismo sector, afirmaron en un comunicado: «Nuestra idea, como en un principio, es construir porque sabemos que lo tangible es lo que queda».