En el último partido de Leonardo Ponzio en el Monumental, Defensa y Justicia dio el golpe en el Monumental y se llevó la victoria al imponerse 3-2. Enzo Fernández abrió la cuenta, Walter Bou y Miguel Merentiel lo dieron vuelta, Braian Romero empató para el local y Franco Paredes -quien está a préstamo desde el Millonario- colocó cifras definitivas.
En el día que el Monumental se llenó de globos, cánticos y hasta una bandera para Leonardo Ponzio, quien disputaba su último partido en condición de local, el Defensa y Justicia de Sebastián Beccacece fue el que salió triunfante y se adjudicó los 3 puntos.
El primer tiempo fue un monólogo de los dirigidos por Marcelo Gallardo. A los 10 minutos llegaría la apertura del marcador con un centro desde la izquierda perfectamente cabeceado por Enzo Fernández para cumplir con la Ley del Ex y poner el 1-0.
River siguió dominando, monopolizando la tenencia de la pelota y teniendo mucha intensidad en ataque pero sin poder capitalizarlo el llegadas de sumo peligro para aumentar la cuenta y partir a vestuarios con una mayor diferencia.
En el complemento, el Halcón reaccionaría y, en un puñado de minutos, pasaría al frente: a los 18, con un centro raso de Carlos Rotondi, apareció Walter Bou para empujarla y festejar de manera desaforada el 1-1; y a los 26, con una gran jugada de Franco Pizzini, Miguel Merentiel definiría con la cara interna de su botín para establecer el 1-2.
Sin embargo, 120 segundos más tarde, los dueños de casa volverían a equilibrar la balanza por intermedio de otro ex-Defensa: Braian Romero corrigió un remate defectuoso al pararla y tirarla al ángulo inferior derecho, generando el 2-2 que ponía las cosas como al principio.
Pero si algo le faltaba a la noche del Monumental era otro gol de un ex, siendo esta vez para la visita: Franco Paredes, que está a préstamo desde el Millonario, apareció en libertad por derecha y sacó un disparo que no supo desviar Franco Armani, cantando el 2-3 que le valdría los 3 puntos a los de Florencio Varela.
Golpe de Defensa y Justicia en el Monumental para cortarle el invicto de 18 partidos, estirando el propio a 11 donde ganó 9 y consiguió clasificarse a la Copa Sudamericana del año venidero.