Der Klassiker tuvo un sólo protagonista y fue el campeón reinante que, no sólo aplastó a su rival, sino que también le arrebató la cima de la Bundesliga. En el sur de Alemania, el Gigante de Baviera aplastó al Aurinegro con un 4 a 2 que hasta quedó corto.
Bayern Múnich liquidó el partido a los 23 minutos del primer tiempo cuando, después del groserísimo error de Gergor Kobel para Borussia Dortmund, llegó el doblete de Thomar Müller que ponía las cosas 3 a 0 en el derbi germano.
Dayot Upamecano metió un pelotazo de 70 metros buscando a Leroy Sané aunque nadie imaginó que esa asistencia defectuosa terminaría en festejo para el dueño de casa. El zapatazo del francés le quedaba lejos a su compañero aunque Kobel, en el afán de despejar, falló al remate y vio como la redonda corría derecho al fondo de su cueva.
Ese baldazo de agua fría pegó fuerte en Borussia Dortmund que, en una ráfaga, perdió por completo el clásico. Apenas pasado el cuarto de hora inicial, Matthijs de Ligt bajó de cabeza un córner desde la derecha y Müller empujó por detrás de todos para colocar el 2 a 0.
Cinco minutos después de su primer grito, llegó el doblete del capitán del Bayern Múnich. La visita salió jugando mal en el fondo, rifó la pelota, y Sané sacudió desde afuera. Kobel dio rebote, y Müller le ganó la marca a Emre Can para disparar y colocar el 3 a 0 cuando apenas iban 23 del capítulo inicial.
Los de Edin Terzic no reaccionaron. A la lesión de Nico Schlotterbeck se le sumaba el dolor de cabeza que generaba algún que otro remate de Leon Goretzka y Eric Choupo-Moting. Más allá de eso, la orquesta local seguiría tocando en la segunda parte.
A los 5 minutos de la complementaria, Sané hizo una jugada sensacional, recortó de derecha a izquieda, levantó la cabeza y le metió una asistencia rasante a Kingsley Coman que, a pura velocidad, se zambulló por detrás de Marius Wolf para estampar el 4 a 0.
Bayern Múnich era una máquina. Choupo-Moting hizo el quinto con una obra de arte que incluyó bajar la redonda con el pecho y sacudir las redes de Kobel con una tijera. Sin embargo, todo que anulado por offside del camerunés. Y cuando bajó la intensidad el local, llegó el descuento del Borussia Dortmund.
Un penal prácticamente sin sentido de Serge Gnabry sobre Jude Bellingham le dio la chance al Aurinegro de achicar la brecha y que la derrota sea algo más decorosa. Yann Sommer estuvo muy cerca de taparle el disparo a Emre Can aunque no lo consiguió y, así, la visita acortó la distancia.
Hubo tiempo para más y Gnabry también festejó el quinto que no fue. En un pase al vacío, el ingresado definió por encima de Kobel que tenía una noche para el olvido. Sin embargo, automáticamente se levantó el banderían para anular el festejo por offside.
Un rato antes del final, la visita consiguió descontar nuevamente aunque ya el reloj le jugaba completamente en contra. Una gran pared entre Raphael Guerreiro y Donyell Malen le permitió al neerlandés sacudir y guardar la pelota contra la base del palo izquierdo de Sommer.
Borussia Dortmund, que llegaba al sur de Alemania como único líder de la Bundesliga, perdió el derbi y la cima. Bayern Múnich fue una fiesta de fútbol, goleó 4 a 2, y no sólo se quedó con Der Klassiker sino que recuperó el liderazgo del campeonato en el estreno de Thomas Tuchel como entrenador del Gigante de Baviera.
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