El campeón defensor no para: Denver Nuggets dio otra muestra de carácter y se impuso a los siempre complicados Golden State Warriors. Nikola Jokic fue una verdadera pesadilla, aportando 35 puntos y 13 rebotes para darle a los suyos la octava victoria en nueve presentaciones.
Denver no paró tras la obtención de su primer anillo. Los Nuggets comenzaron de estupenda forma la nueva temporada de la NBA haciéndose de ocho victorias en sus primeros nueve partidos. La última en cuestión, ante nada menos que los Golden State Warriors de Stephen Curry y compañía.
Desde el principio del juego impuso condiciones el dueño de casa. Denver se encargó de intensificar la marca ante los jugadores rivales, sin permitirles el tiro a distancia y a su vez lastimando en ofensiva para rápidamente sacar ventaja de doble dígito. Aunque claro está que los Warriors no se iban a rendir sin antes pelear y, entre el cierre del primer cuarto y el comienzo del segundo, aparecieron Stephen Curry (23 puntos) y Klay Thompson (15) para establecer tablas cuando quedaban 6 minutos para el descanso.
Sin embargo, los Nuggets tenían al MVP, Nikola Jokic (35 puntos y 13 rebotes) en otra gran noche, aportando canastas constantemente y siendo bien acompañado por Reggie Jackson (20) y Michael Porter Jr (17) para recuperar la ventaja y marcharse a los vestuarios al frente en 53-47.
Cuando parecía que Denver se escapaba nuevamente a doble dígito, los de Steve Kerr darían su mejor versión para primero emparejar la cuestión y luego, sobre el cierre del tercer parcial, pasar al frente. La habilidad de Curry más la experiencia de Chris Paul le permitirían a los Warriors dominar los terceros 12 minutos por 31-23 para entrar en el último periodo en 76-78.
El último cuarto se desarrollaría al palo y palo con alternancias constantes en el liderazgo. Ninguno conseguía ratificar la ventaja mientras los segundos se agotaban y la paridad prevalecía. Hasta que, a falta de un minuto para la culminación, con el resultado 103-102 y cuando todas las marcas estaban contra Jokic, el serbio asistió de gran forma a Jackson para su volcada y ventaja de tres.
Luego llegaría una doble conversión desde la línea por parte de Kentavius Cadwell-Pope, generando el 107-102 cuando restaban nada más que segundos. Pero nuevamente Warriors fue a la carga y con un magnífico triple de Curry se estacionó a dos puntos. Y justamente Curry fue quien tuvo en sus manos la posibilidad del empate pero fallaría en la flotadora para que Jokic tome el rebote, Jackson reciba la falta y convierta un libre que decretaría el definitivo 108-105 en el marcador.