Horas claves se viven en la ciudad deportiva del United, donde el delantero portugués arribó junto a su representante para mantener una reunión con los directivos del club. CR7 se quiere ir. Los Diablos Rojos quieren que se quede. La novela continúa.
Cerca del mediodía británico, un Bentley negro ingresa a la ciudad deportiva del Manchester United. Es Cristiano Ronaldo, que finalmente hace su reaparición en Carrington, acompañado por su representante, Jorge Mendes, para definir su futuro. La intención suya es clara, abandonar el club a toda costa, mientras que desde la directiva tienen otros planes para con el portugués.
La idea de no poder disputar Champions League es el principal impedimento para que Cristiano siga en el United y eso mismo es lo que le trasmitirá el jugador a su nuevo entrenador, Erik ten Hag. Sin embargo, el técnico neerlandés sí cuenta con él, incluso espera convencerlo para que cambie de postura. Y no lo hará solo: además de ten Hag, en la reunión de hoy también estarán presentes Alex Ferguson y Richard Arnold, director ejecutivo del club.
Ronaldo no acudió a la gira del Manchester United en Estados Unidos alegando problemas familiares, situación que se entendió como un punto de inflexión en su relación con los Diablos Rojos, donde llegó hace apenas un año y de donde espera salir este mercado de pases tras una temporada decepcionante. Aunque su situación no es nada fácil: a sus 37 años ya fueron varios los equipos que rechazaron los servicios de CR7, entre los que se encuentran Bayern Múnich y Chelsea, mientras que el Atlético Madrid fue el último interesado en ofertar por el delantero luso.
Otra opción que se está barajando en Inglaterra es una posible cesión. Cristiano se marcharía a préstamo y, a cambio, renovaría su contrato con el United por una temporada más, prolongando su actual vínculo de 2023 a 2024. Esto permitiría que el máximo goleador en la historia del fútbol jugase un año fuera y que ambas partes tuvieran abierta la opción de reencontrase el próximo verano.