COPA AMÉRICA | ESTADOS UNIDOS 0 – ARGENTINA 4: DANZA CON YANQUIS

La noche del NRG Stadium de Houston fue un baile para Argentina, que le metió cuatro a Estados Unidos y se metió en la tercera final consecutiva de un torneo importante como Copa América Centenario. La superioridad se vio desde el comienzo y el equipo brindó un espectáculo al ritmo de Lionel Messi aunque todos jugaron bien y todos se lucieron en el -tal vez- mejor partido de la Selección Argentina en el reinado del Tata Martino. Las buenas noticias salen de la gran actuación de la Pulga -pasó a Batistuta como máximo goleador con la celeste y blanca con 55 goles-, la jerarquía de Banega y Augusto, el destape nuevamente de Ezequiel Lavezzi y el arco abierto de Gonzalo Higuaín. Pero también hubo malas: las lesiones/molestias del Pocho, Augusto Fernández y Marcos Rojo.

No le dio respiro el equipo del Tata a su rival. Dos minutos duró la resistencia de los dueños de casa y sólo dos minutos tardó en aparecer la genialidad del mejor del mundo. Un pase por encima de tres estadounidenses de Messi dejó solo a Lavezzi para cabecear por arriba de Guzan. El grito de gol fue emblemático e histórico. Se notó la unión de todos los futbolistas para celebrar un tanto que destrabó un duelo desde el amanecer. La posesión del balón y la paciencia caracterizaron a los once vestidos de -en esta oportunidad- de azul en los 90 minutos con un rendimiento parejo y constante. Messi fue el amo de la pelota cuando clavó el segundo con un tiro libre al ángulo para verlo una y otra vez. Pero no estuvo solo: Banega, Mascherano y Augusto Fernández acompañaron en la creación y recuperación, Lavezzi se corrió todo y siempre fue una alternativa, la defensa se adelantó y mostró la solidez que tanto pedimos con grandes rendimientos en Funes Mori, Mercado, Otamendi y Rojo. La presión no dejó en paz a los Yanquis que se sintieron «atrapados en una trampa» sin salida. El único que no se lució fue Chiquito Romero pero porque no lo probaron y se convirtió en un espectador más.

No parecía que la diferencia era de dos goles en el complemento. La intensidad seguía en el campo de juego y asfixiaba a los dirigidos por Klinsmann. Llegaría el tercero para seguir marcando distancias con una gran subida de Lavezzi por izquierda y un pase para la mira goleadora de Higuaín en el segundo intento ante Guzan. Todo era color de rosa para los nuestros pero las lesiones volvieron a ser un karma para el Tata: Augusto Fernández sintió una molestia física y no se lo arriesgó por las dudas, a Rojo le ocurrió lo mismo pero lo reemplazaron recién sobre el final aunque la peor de todas fue la de Ezequiel Lavezzi, que en el afán de bajar un esférico se chocó con un cartel electrónico y le habría provocado una luxación en el codo izquierdo. El juego siguió y Messi volvió a lucirse con una asistencia para nada angurrienta para el cuarto de Gonzalo Higuaín.

Nos vemos en la final. ¿Será Colombia? ¿Será otra vez Chile? Argentina está preparada y convencida. No fue un cúmulo de individualidades, fue un equipo. Todos jugaron, todos presionaron, todos festejaron una nueva final para la Albiceleste. Ya es hora de un título por la calidad de jugadores y por la creación de un conjunto que juega al compás del hombre record -Lionel Messi- y de la orquesta que armó Martino en todos los sectores de la cancha. Houston fue un gran escenario para una danza con Yanquis.

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Nació un día después del gol del Diego a los ingleses pero llegó justo para el postre contra Alemania Federal. El fútbol es su vida. Escribe de la misma manera que juega: excelente. Por eso es crack. Los Piojos y Atlético Madrid son su debilidad. En 2005 fundó esta locura llamada Vermouth Deportivo.