Nunca se tardó tanto en conocer a un rival. Los argentinos debimos aguardar más de cinco horas para saber que Chile será otra vez el adversario en una final de Copa América. La Roja arrasó futbolísticamente a Colombia en treinta minutos y le sacó dos goles de distancia. Sin embargo, una tormenta en la ciudad de Chicago impidió el inicio del complemento y el partido se demoró más de dos horas. La organización esperó el tiempo prudencial para que una alerta de tornado desapareciera y decidió reanudar el segundo tiempo, en donde la diferencia no cambió y los de Pizzi pasaron al gran encuentro definitorio del domingo ante Argentina.
Todo el mérito se lo llevó Chile que jugó como una verdadera final ante los Cafeteros y lo barrieron en el primer tiempo con goles y velocidad. Fuenzalida se hizo dueño de la banda derecha y por ahí llegó el gol inicial con una pelota mal despejada al medio por Cuadrado y la arremetida de Charles Aranguiz para el grito a los seis minutos nada más. La embestida no culminó y el segundo no tardó en aparecer en cancha: Alexis Sánchez remató fuerte y abajo al palo y Fuenzalida solo la empujó con un Ospina vencido. A Colombia no le quedó otra que avanzar en el campo y los hombres de Juan Antonio Pizzi lo dejaron. Pero James Rodríguez y Cardona no supieron ser los conductores de Pekerman y sólo Roger Martínez y Santiago hicieron revolcar a Claudio Bravo.
«Se acerca clima peligroso. Buscar refugio de inmediato». El cartel electrónico lanzó esas palabras y el susto se desparramó en el Soldier Field de Chicago. La alerta de tornado vació el estadio y demoró el duelo por más de dos horas. Según la CONMEBOL, cuatro rayos habrían caído sobre el estadio aunque fueron detenidos por los pararrayos. La lluvia y los relámpagos se calmaron y recién a las 00.25 del 23 de junio el Comité decretó la decisión de continuar el «match».
La fórmula no cambió demasiado aunque la primera polémica dijo presente. El árbitro salvadoreño no observa una clara falta en el área para la Selección Colombia de Jara sobre Torres y encima pocos minutos después le expulsaron a Carlos Sánchez. Los dos intentaron lo suyo igualmente: La Roja tuvo su chance para aumentar la cuenta con un cabezazo de Pulgar mientras que los vestidos de blanco en esta ocasión sumaron un fuerte remate de James tapado por Bravo. El reloj corrió las agujas y sólo hubo tiempo para otro penal no visto por el juez para los chilenos cuando bajaron a Alexis Sánchez en el área.
Chile hizo los deberes y se metió en su segunda final consecutiva en una Copa América y tendrá que enfrentar nuevamente a Argentina. El seleccionado dirigido por Pizzi ganó bien en la cancha y superó a una Colombia que no estuvo a la altura de los circunstancias. Esta semifinal quedará en la historia como una de las más largas de todos los tiempos por la tormenta y la alerta de tornado. Uno que se tiñó de rojo por unas horas.