El Brasil de Dunga comenzó bien en su debut en la Copa América Centenario en Pasadena pero se desinfló con el correr de los minutos dejando una buena imagen en la primera mitad y otra totalmente diferente en el complemento. Ecuador rescata el empate en cero por su valentía, coraje y fútbol -por momentos- aunque se quedó un gusto amargo por un sufrido gol -mal- anulado.
Los nombres de la Verde Amarelha sorprenden a propios y extraños. Pocos son los reconocidos por todos y como dato «importante» se dio que de los titulares ninguno presenció el 1 a 7 ante Alemania en su propio mundial. Sin embargo, la imagen del primer tiempo de los dirigidos por Dunga fue bastante buena con conexiones interesantes, salidas del fondo y situaciones claras como una de William que obligó a Dreer a relucir sus reflejos.
El trabajo de los brasileños se pinchó en el segundo tiempos y la Tri tomó más protagonismo. No fue un gran complemento ni tampoco vimos demasiadas situaciones. Aunque se notó el crecimiento de los ecuatorianos que contaron con la chance más importante del partido. Bolaños se proyectó hasta el fondo, mandó un centro ajustado y Allisson se la metió en contra. Pero…el árbitro y su línea anularon esa acción porque -para ellos- para pelota había salido antes de que el jugador de la Tri centrara el balón. La polémica ensució el final y dejó enfurecidos a los dirigidos por el argentino Gustavo Quinteros.
Dunga sigue sin encontrarle la vuelta a esta Selección de Brasil que sin Neymar tendrá una prueba de fuego. La igualad en cero ante Ecuador mostró dos caras totalmente diferentes que no le alcanzan para mejorar lo suficiente. Fue solo un punto ante un rival que casi le gana el partido de no ser por la anulación de un gol -legítivo- anulado. Buena imagen de los ecuatorianos frente a un seleccionado que siempre es complicado.