El Blaugrana no salió con su mejor versión en Andalucía ya que el objetivo estaba centrado en el partido del martes por Champions League ante Bayern Múnich. Sin embargo, los dirigidos por Xavi se las ingeniaron para derrotar por 4 a 0 a un débil Sumbarino Amarillo que perdió los cinco encuentros de la temporada y no anotó goles hasta el momento.
Lucas Pérez asustó al Barcelona al minuto de juego cuando se encontró con una pelota boyando en el área grande y castigó algo defectuoso. La aparición de Gerard Piqué en el área chica fue clave para salvar a la visita en el arranque. Así, Cádiz buscaba ser una piedra en el zapato Culé y logró su objetivo hasta el descanso.
Durante el primer tiempo, los catalanes intentaron, no tuvieron suerte y tampoco le sobraron ideas. Cuando iban 10, Raphinha estrelló un disparo en el palo izquierdo. Pasada la media hora, Héctor Bellerín levantó un centro, Ronald Araújo lo bajó por detrás de todos, aunque el uruguayo no quiso ser egoísta y asistió a Memphis Depay. El neerlandés, definió desviado.
Barcelona tenía la pelota aunque no acertaba. Pudo hacerlo con un tiro a colocar de Ferrán Torres previo al entretiempo que tampoco surtió efecto. Cádiz, tal como lo hizo en el inicio del partido, volvió a molestar en el comienzo de la complementaria con un zapatazo de Fede San Emeterio que se fue apenas alto.
A los 9 minutos del período decisivo, Frenkie de Jong abrió la cuenta. Gavi había picado al vacío y mandó el centro que llegó a manotear Jeremías Ledesma. El argentino dejó la pelota viva en zona candente y el neerlandés, frente a los tres palos, no falló para colocar el 1 a 0.
Barcelona fue por más y ya lo tenía prácticamente a su favor porque el rival le dejaba espacios. Sergio Busquets se perdió el segundo con un remate que apenas despintó el travesaño. Y, un rato más tarde, apena pasado el cuarto de hora, Cádiz sufrió un golpe de nocáut.
Iban 19 cuando Bellerín descargó con Raphinha y el brasilero mandó el centro al primer palo. De Jong chochó con Ledesma, y el chileno, Tomás Alarcón. La redonda quedó servida con el arco desguarnecido y un tal Robert Lewandowski con los cubiertos en la mano y la servilleta colgando para empujar al fondo de la red.
El fútbol pasó a segundo plano cuando, a diez para el cierre, un hincha se descompensó en la tribuna. El partido estuvo interrumpido durante más de media hora. Algunos jugadores rezaban, otros ayudaban como el argentino Ledesma que corrió con el desfibrilador para llevarlo hasta las gradas sin perder más tiempo.
Cuando la pelota volvió a rodar, las cabezas ya estaban en otro lado. En parte porque el resultado estaba puesto pero también por lo acontecido con un simpatizante local. Y el Blaugrana, en una contra, liquidó la historia cuando Lewandowski no fue egoísta y, en el mano a mano, tocó para Ansu Fati que sólo tuvo que soplarla. También hubo tiempo para el derechazo de Ousmane Dembélé que le puso la frutilla al postre cuando se jugaba el adicionado en Andalucía.
Cádiz, sin puntos ni goles, firmó una noche para el olvido incluyendo un hincha desvanecido. Barcelona, a pesar que el fútbol pasó a segundo plano durante un buen lapso, goleó 4 a 0 para quedar provisoriamente en lo más alto de La Liga y enfilar rumbo Alemania para pensar en el cotejo ante Bayern Múnich por Champions League.
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