Ver para creer. La estructura de los torneos ha dado mucha tela por cortar y más aún en las categorías menores donde existen certámenes estratósfericos que sólo brindan un sólo premio. En la Primera B Metropolitana hubo un campeón en el Apertura, otro en el Clausura, pero ninguno terminó subiendo a la segunda división.
Las reglas eran claras desde el vamos y todos votaron por este formato de campeonato. El que ganaba la primera rueda se aseguraba entrar en semifinales a no ser que se impusiera también en la segunda. Lo cierto es que tanto Comunicaciones como Deportivo Armenio jamás imaginaron tanto esfuerzo deportivo para tan poco mérito.
El Cartero conquistó el Apertura y ya se había asegurado un lugar, como mínimo, en semifinales. El Tricolor arrasó en el Clausura y festejó sin perder un sólo partido. El beneficio era evitarse los octavos y los cuartos de final de un Reducido que, por otro lado, mantenía a sus rivales en competencia.
Villa San Carlos recaló en Agronomía y le ganó 1 a 0 con gol de Lucas Licht. En Ingeniero Maschwitz el que triunfó fue CADU por la mínima diferencia con un tanto de Javier Velázquez. Así, el boleto por el único ascenso lo disputarán el quinto y el séptimo de la tabla general.
Defensores Unidos en la grilla anual acabó a 16 unidades de Colegiales. Los de Berisso, a 14. Ambos definirán el título definitivo. El de Comunicaciones con festejo cortando Avenida San Martín, bengalas y fuegos artificiales no sirvió. Tampoco el del Deportivo Armenio con toda la colectividad en Ingeniero Maschwitz. Aunque Usted no lo crea, esto sucedió en el ascenso argentino.