COLÓN: «LA GENTE DE COLÓN ES MUY FIEL, MUY LEAL, Y MUY SUFRIDA»

Foto: El Gráfico

Por: Marcelo Patroncini | junio 14, 2021


Debutó en Racing de Córdoba y se retiró en el mismo club que lo vio nacer. Un par de años maravillosos en Deportivo Mandiyú le valieron una convocatoria a la Selección Argentina. Una lesión lo marginó de la Copa América de 1991, pasó a Huracán, y luego recaló en el Sabalero. Defendió la pilcha de la entidad santafesina más veces que cualquier otra, fue un estandarte, un nombre fijo en la defensa, ascendió e hizo grandes campañas. Dante Unali conversó con Vermouth Deportivo sobre el reciente título de Colón, así como también de su paso por la Albiceleste. Y, de yapa, el «Pastor», dejó sus sabias palabras para la Academia de Nueva Italia.

Vermouth Deportivo: Durante tu carrera confesaste que veías el fútbol de otro lado, ¿cómo viviste el ahora título de Colón?
Dante Unali: Lo viví desde un punto de vista emocional por haber estado tanto tiempo ahí, haber conocido el sentimiento del hincha, de la gente de Colón. La gente de Colón tuvo muchos años de sufrimiento, desde que estaba en el ascenso y varias veces quedaba en las puertas de ascender. Tuvo frustraciones muy fuertes hasta que se logró el ascenso y, después, tuvo una desilusión con la pérdida de la final de la Sudamericana. Pero la gente de Colón es muy fiel, muy leal, y muy sufrida, por eso me puse en la piel del hincha con el logro de este título y lo viví de una manera muy emocionante.
VD: Vos también fuiste parte de hitos gloriosos de Colón. Aquél ascenso a Primera, ese subcampeonato de 1997, aquella épica de octavos de final de Copa Libertadores contra Olimpia, ¿qué recuerdos tenés de todo eso?
DU: Uno siente orgullo por haber formado parte de momentos trascendentales de la historia de Colón. Si bien el club existe desde 1905, llegué en 1994 cuando Colón hacía 15 años que estaba en la B. Logramos el ascenso después de tantos años, vi la transformación del club en todo sentido, mantuvimos la categoría en Primera División que para un equipo que asciende es tan difícil. En el segundo año en Primera División, peleamos el torneo palmo a palmo con River. Ser segundos de ese River que ganó todo nos permitió clasificar a la Copa Conmebol, a jugar la Copa Libertadores, pero, a ese River que ganó todo, le ganamos 5 a 1 en Santa Fe. Teníamos un muy buen equipo pero, obviamente, no había con que darle a ellos. Todo eso a uno lo enorgullece, el haber visto el crecimiento impresionante del club en esos años, casi meteórico. Sin dudas, ha sido un período muy marcado en la historia de Colón, de mucho crecimiento, y ha sido un gran orgullo haber formado parte de esa etapa tan fructífera en todo sentido.
VD: Se van a cumplir 30 años de aquél título de Argentina en la Copa América de 1991, ¿te hubiese gustado estar?
DU: Sin dudas que me hubiese gustado estar en esa Copa América porque había estado desde el comienzo del proceso de Basile, desde el 10 de enero del año 1991, desde el primer entrenamiento. Quedé afuera por lesión, un mes antes de la Copa América, y la verdad, tenía mucha expectativa de estar, tenía mucha confianza, era un gran grupo, y con mayoría de los jugadores locales el comienzo de ese proceso. No digo que fue una frustración porque hay cosas más importantes en la vida pero, futbolísticamente hablando sí, es una espina clavada que quedó, y más aún viendo la posibilidad al alcance de la mano. No obstante de eso fue una experiencia buena, haber tenido la posibilidad de debutar en un clásico con Brasil que salió 3 a 3. Uno nunca se conforma pero también agradece haber tenido esa posibilidad al menos.
VD: ¿Cómo es vestir los colores de la Selección Argentina por un rato?
DU: Ponerse la camiseta Argentina creo que es un sueño que no alcanza solo a un jugador de fútbol. Cualquier persona, cualquier laburante, sacás a un futbolero de una oficina y le preguntás si le gustaría ponerse la camiseta Argentina por un rato y se le caerían las lágrimas porque ahí ya entra en juego una cuestión sentimental. Es representar al país, a tu país, así que sin dudas es un sentimiento que trasciende lo deportivo me parece.
VD: ¿Qué balance hacés hoy, ya retirado, de toda tu carrera?
DU: Debuté en el año 85, en épocas donde Racing de Córdoba estaba en Primera División, y me retiré en Racing de Córdoba en el Argentino A en el 2004. Fueron casi 20 años donde el balance es, sin dudas, más que positivo porque me sucedieron todas cosas buenas, más de lo que hubiese imaginado. Cuando era adolescente me hubiese conformado con pisar alguna vez una cancha de fútbol, jugar un partido en Primera División, y me retiré jugando casi 20 años. El balance es recontra más que positivo porque es el sueño, por lo menos en estas latitudes, de la mayoría de los chicos. Haber sido parte de un ínfimo porcentaje de chicos que algún día llegan a jugar al fútbol a nivel profesional es ser tocado por la mano de Dios. El balance, en todo sentido y aún con los sinsabores que tiene el fútbol como toda profesión, me ha servido para algo, así que estoy más que agradecido a Dios por esta profesión.
VD: Otro club que vive un buen momento hoy es Racing de Córdoba, de donde surgiste, y donde terminaste tu carrera, ¿cómo vivís esta etapa donde la Academia parece estar levantándose?
DU: Y, sí, la Academia cordobesa parece que está volviéndose a levantar, queriendo volver a los lugares de donde nunca debía haber salido por lo menos en lo deportivo. Esperemos que se consolide este momento deportivo, que se logre el ansiado ascenso, y que sea un trampolín porque, por historia, Racing de Córdoba tiene que estar varias categorías más arriba de la que está. Me inicié ahí por primera vez, estuve ahí desde mis 11 años hasta los 19 o 20, es un club que adoro y deseo de todo corazón que vuelva al lugar donde tiene que estar. Y también quiero que institucionalmente crezca porque lo deportivo siempre debería ser el resultado de un orden institucional.

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