FÚTBOL ARGENTINO: CLUBES NÓMADES

Algunas instituciones que forman parte de los principales certámenes del fútbol argentino, por motivos diversos, afrontarán sus compromisos como local en estadios que no son de su propiedad. Desde Aldosivi de Mar del Plata y Estudiantes de La Plata en la Superliga hasta equipos más humildes de Primera D, describimos sintéticamente la historia y presente de los reductos de estos clubes y los posibles escenarios que inicialmente utilizarán en la temporada 2018/2019, la cual está muy próxima a comenzar su recorrido, con excepción de la Primera División que ya disputó su jornada inicial.

Aldosivi nació en el corazón del puerto y ahí mismo, en la mítica cancha del Ministerio de Obras Públicas, donde ha disputado memorables clásicos con Talleres de Mar del Plata, ha jugado por décadas y, si bien no era de su propiedad, el Tiburón era completamente local allí. En los 50, la mayoría de los conjuntos marplatenses comienza a utilizar el extinto estadio General San Martín, por lo que Aldosivi no fue la excepción y de la misma forma, después del Mundial 78, trasladaron su localía al José María Minella. En 1993 inaugura su propio estadio, oficialmente llamado Adolfo López, pero popularmente conocido como «La Cantera», pues literalmente, estaba en una ex-cantera de piedras. Tenía una capacidad para 6.000 espectadores y, además, la gente se agolpaba a centímetros del precipicio de la barranca Vértiz para mirar los partidos. Tras una batalla campal con la policia, la cancha es inhabilitada y el equipo del puerto, desde entonces, ha vuelto al mundialista.

 

Estudiantes de La Plata: El viejo estadio Jorge Luis Hirschi, con capacidad para 23.000 espectadores, ubicado en la avenida 1 entre las calles 55 y 57, en la ciudad de La Plata, fue demolido en 2007 y en el mismo predio, desde el año 2008, el Pincha está construyendo la nueva cancha que pretende terminar para el 2019. Durante este período, el León ha hecho de anfitrión mayoritariamente en el Estadio Único de La Plata y en menor medida, también ha utilizado el Estadio Centenario de Quilmes para actuar de local.

 

Ramon Santamarina tuvo su primer reducto al mes de haber nacido. Allí jugó hasta que en 1956 inauguró el estadio Francisco Fiego, al que unos pocos años más tarde se le incorporó un tribuna de cemento techada y luz artificial. En la década del noventa, el club sufrió una gran estafa y en 1997, su sede fue rematada y loteado los terrenos de su cancha, implicando que el Aurinegro pasase a jugar, hasta la actualidad, en el Estadio Municipal General San Martín.

 

Alvarado: El Torito juega desde hace décadas en el estadio mundialista José María Minella cuando hace las veces de local, al igual que otros clubes de la ciudad balnearia. Previamente, la localía la ejercía en el extinto estadio General San Martín, en el cual Diego Armando Maradona convirtió sus dos primeros goles el 14 de noviembre de 1976, vistiendo la casaca de Argentinos frente a San Lorenzo de Mar del Plata por el Torneo Nacional de ese año.

 

San Lorenzo de Alem hace las veces de local en el torneo Federal A en el Estadio Bicentenario Ciudad de Catamarca, en la capital provincial, que tras varias remodelaciones a llevado su capacidad a 30.000 espectadores.

 

Acassuso: En sus albores, su primer campo de juego estuvo emplazado sobre la Av. Márquez, frente a lo que es actualmente el Hipódromo de San Isidro. En 1946 perdió no sólo la categoría, también esas instalaciones pero consigue mudarse a un nuevo predio en  Avenida de las Carreras y Camino de la Legua. En 1961, cuando en el ámbito deportivo desciende a la Primera D, también es despojado de esta propiedad. La cesión de los actuales terrenos en el barrio de Boulogne se produce en 1977, sitio en el cual inaugura el Estadio La Quema 6 años posteriores y éste posee en la actualidad una sola tribuna lateral con capacidad para 800 personas pero solo es utilizado para los partidos de reserva y por sus divisiones inferiores. Su primer equipo llevó a cabo allí sus cotejos como local hasta el 2007, año en el cual el ascenso a Primera B, le impidió seguir utilizándolo debido a que no cubría los requisitos mínimos exigidos por dicha categoría. Desde entonces, el Quemero ha deambulado por distintas canchas del conurbano bonaerense pasando, entre otras, por el estadio de Platense, Deportivo Armenio y desde la pasada temporada, trasladando su localía al de Sportivo Italiano en Ciudad Evita.

 

Fenix: La primera cancha del Cuervo se situó en el barrio porteño de Colegiales, entre las calles Zapiola, Benjamín Matienzo, Conde y Concepción Arenal. La misma, al inaugurarse en 1955 tenía una tribuna lateral levantada con tablones que previamente habían pertenecido a las de All Boys y Atlanta más, una pequeña cabecera de cemento. Esa fue su morada hasta 1978, año que el intendente porteño Osvaldo Cacciatore, ordenó el desalojo del predio. En principio, el Albinegro comenzó a jugar como local en Excursionistas y posteriormente, paseó su localía por distintas canchas del ascenso hasta 2004, que se asienta en el partido de Pilar y el Estadio Carlos Barraza lo cobijó por más de diez años. En 2014, tuvo que dejar esa sede y desde entonces fue huésped en Deportivo Armenio, Barracas Central y San Miguel. Para la temporada que se avecina, el Águila alquilará las instalaciones del estadio de Deportivo Español para recibir a sus rivales de la divisional.

 

Justo José de Urquiza es otra de las instituciones que por estos tiempos está jugando en campos ajenos, pero en este caso se trata de un exilio temporal, dado que su estadio se encuentra en proceso de remodelación. El primer terruño del Celeste estuvo apostado en Caseros, construido en 1923 y que perteneció originalmente al Atlético Unión, uno de los clubes que dio origen a Jota Jota en 1936. Por casi medio siglo, ese fue su domicilio hasta que en 1980, la dictadura militar lo desposeyó del mismo. Luego de años de lucha, el club consigue que la Municipalidad de 3 de Febrero le conceda unos terrenos en el Barrio El Libertador en 1987, predio en el que se encuentra el Estadio Ramón Roque Martín, inaugurado en 1994 y al cuál, actualmente, se le están realizando importantes modificaciones. Por este último motivo, desde finales de la pasada temporada, aún militando en 1°C, esta institución ha llevado la localía a otros lares como ser Almagro en José Ingenieros y San Miguel en Los Polvorines hasta poder volver a su casa.

 

Sportivo Barracas llegó en 1920 a tener el estadio de mayor capacidad de la República Argentina, pudiendo albergar 37.000 espectadores en sus tribunas, y siendo escenario de partidos de la Selección Nacional durante casi dos décadas y testigo del primer gol olímpico de la historia del futbol criollo. El último encuentro en esa cancha fue en 1937 entre el dueño de casa y Sportivo Buenos Aires. Después fue demolido y el club perdió definitivamente el predio en 1942, año que el terreno es loteado y en forma longitudinal a lo que era el campo de juego, se abrió la calle Río Limay. Desde hace décadas, el Arrabalero se ha transformado en un club nómade, desempeñándose como local en diversas canchas de la Capital Federal y el Gran Buenos Aires. Como ocurre desde hace un tiempo, sus rivales lo visitarán en Sportivo Italiano la próxima temporada.

 

Luján es una situación particular, dado que, desde su afiliación a la Asociación de Fútbol Argentino, ha hecho del Campo Municipal de Deportes, su casa, pero no es un predio perteneciente al club. El Lujanero posee un solar en el Barrio San Emilio, sobre la Ruta Nacional N°5, dentro del municipio homónimo, en el cual ha comenzado la construcción de su propio estadio.

 

Central Ballester: a partir de su fundación en 1974, comenzó a utilizar una cancha que disponía de una pequeña grada de cemento en la intersección de las calles Italia y Moreno, en Villa Ballester. Paralelamente, fue construyendo el propio estadio en el Barrio Villa La Cárcova de José León Suarez. Dicho recinto lo inauguró en 1985 y allí, hasta 1995, año en que consiguió su único ascenso a 1°C, recibió a sus rivales. Como no cumplía con las exigencias de la nueva divisional, el Canalla se vio obligado a abandonar su campo de juego durante la temporada 1995/96 pero cuando quiso volver al año siguiente, nuevamente en la D, ya no fue posible porque el barrio de emergencia que lo rodeaba había crecido sobre las tierras de la institución. Desde entonces, lleva más de dos décadas itinerantes, siendo Justo José de Urquiza y Colegiales los últimos estadios que empleo con frecuencia. En el año 2000, la Municipalidad de General San Martín le cedió un terreno en Camino del Buen Ayre y Sarratea, donde está próximo a finalizar su nuevo reducto y que ansía disfrutar antes del cierre del próximo campeonato.

 

Centro Español tuvo su propio campo de juego en una coqueta canchita de Villa Sarmiento, en la esquina de Bayle y Güemes, pero a finales de la década del sesenta, esa finca se fue con las deudas y hoy en ese lugar se levanta «Al Oeste Shopping». Desde entonces, el Gallego se ha convertido en un inquilino permanente y bajo ese rótulo, desde el torneo 2017/2018 de 1°D, ha llevado su localía al Estadio José María Moraños que pertenece al Club Atlético Lugano, en la localidad de Tapiales.

 

Deportivo Paraguayo es uno de los pocos clubes que participan de los torneos de AFA que nunca tuvo cancha propia. Su sede social se encuentra en el límite entre los barrios porteños de Barracas y San Telmo pero, desde 1992, el club cuenta con un campo de deportes de cinco hectáreas en González Catán, sitio en el cual El Depor tiene proyectada la construcción de su estadio. El Guaraní, desde hace varios años, alquila el estadio Juan Arias del Club Liniers para afrontar sus compromisos oficiales como local.

 

Muñiz: en 1980, inauguró su estadio en Av. Croacia y Varela, en el barrio Vucetich, partido de Joce C. Paz. A principio de los noventa, «La Vuce», enclavado en un lote de casi 60.000 m2 es vendido a una línea de colectivos pero esta empresa entra en proceso de quiebra, sin abonar lo acordado y cuando el estadio debía volver al club, el predio había sido usurpado casi en su totalidad por vecinos de la zona. El Rayo Rojo comenzó su derrotero por canchas ajenas, incluyendo la de sus clásicos rivales Juventud Unida y San Miguel. El último año, el estadio Carlos Barraza de Pilar, fue la casa de Club Social, Cultural y Deportivo Muñiz pero, el siguiente torneo lo jugaría en Belgrano de Zárate. En julio de 2017, el club recuperó los títulos de propiedad del estadio y anhela, al día, abandonar el nomadismo y afincarse nuevamente en su tierra.

 

Yupanqui: El estadio Delfín Edmundo Benítez, en el Barrio Lugano I y II de Villa Lugano, tuvo que dejar de ser utilizado por el Trapero en 1999 por no cumplir con los requisitos mínimos exigidos por AFA, así es que lleva casi veinte años sin una sede fija, llegando incluso a alquilarle la cancha a Atlético Lugano, su clásico rival. Durante unos cuantos años, fue local en el estadio de Liniers, pero en el torneo 2017/2018 se mudó al Estadio Gustavo Lasa en Villa Soldati, mismo espacio que lo verá de local en la próxima temporada de la D. En 2001, la compañía Coca-Cola, tras la realización de una publicidad, prometió ayudar al club a concretar su sueño del estadio propio, pero hasta la fecha, ese convenio no se ha cumplido.

 

Existen otros clubes que tienen estadio y los mismos se encuentran habilitados para disputar la competencia oficial que se avecina, como ocurre con los cordobeses Talleres y Belgrano que optan por utilizar en ciertas ocasiones el Estadio Mario Alberto Kempes o Godoy Cruz Antonio Tomba que ha llevado su condición de local al Estadio Malvinas Argentinas en la capital mendocina postergando el uso del Feliciano Gambarte, por citar algunos de los casos más emblemáticos.

Acerca de Javier Dispaldro 2597 Articles
Acuariano desde febrero de 1976. Nació con un amor casi enfermo por el deporte, desde chico se refugió en la escritura e inesperadamente, ya adulto, pudo combinar y disfrutar de esas dos pasiones. El turismo aventura es otro de sus cables a tierra y Cortaderas su lugar en el mundo.