«CIAO»: LA CONTROVERSIAL Y PARTICULAR «MASCOTA» DE ITALIA 90

Se trata de la única mascota con forma de figura inanimada en la historia de los mundiales de fútbol. Una de las más criticadas (y por lo tanto recordadas) a lo largo de los años.

La idea de establecer a un determinado personaje que represente distintas características y costumbres de la selección anfitriona de cada mundial, se convirtió en un elemento más del folklore en el mundo del fútbol (además de una gran contribución al marketing del evento). Con tal sólo observar la mascota, el futbolero recobra infinidades de recuerdos y memorias acerca del campeonato.

La tradición de incorporar a estos simpáticos representantes tuvo sus orígenes hacia Inglaterra 1966. La primer mascota fue «Willie», un león bien inglés, que hacía «jueguito» con una pelota de cuero, vistiendo una casaca que tenía estampada en su pecho la bandera de Reino Unido. El éxito de este fenómeno, que generó la venta de todo tipo de merchandising con su figura, trajo por consecuencia que en cada uno de los mundiales siguientes, cada país establezca una «mascota».

Más tarde, esta costumbre se transmitió hacia los mundiales femeninos, y aquellos dirigidos a las divisiones sub-17 y sub-20.

La propuesta de «Ciao» (nombre que adquirió claramente debido a la forma de denominar al típico saludo ítalo), fue radicalmente distinta a las de los anteriores campeonatos. No era un animal, ni una fruta, ni una persona, como nos tenían acostumbrados los anteriores mundiales. Era una figura inanimada que, aunque rozaba con lo abstracto, poseía cierta forma de un humano. Se encontraba formada por bloques en barra coloreados con los flamantes colores de la bandera italiana, y un balón en la parte superior (simbolizando una cabeza en forma de balón).

Otra novedad significativa que poseía la radical y moderna (también tildada de «futurista» por la crítica mundial) innovación de Italia 90´, fue la particularidad de ser la primera mascota que contó con patrocinador propio. Se trataba de la empresa del rubro de la fotografía originaria de Japón: «Fuji».

La mascota no fue para nada aceptada por la sociedad futbolera italiana. No sólo se esperaba que posea una mayor cantidad de elementos representativos del sector cultural del país en cuestión, sino que varías críticas se posaron por sobre la figura.

Personalidades destacadas del fútbol italiano se manifestaron al respecto con total disconformidad. Tal es el caso del emblemático Enzo Bearzot, que en su desarrollo como futbolista tuvo largos pasos por equipos destacados del Calcio A, y como entrenador consiguió nada más ni nada menos que la copa del mundo en 1982 al mando de la selección italiana. El mediocampista declaró contundentemente que tanto la figura como la mascota en sí: «…expresan frialdad y poca dinámica, en realidad no me dicen nada…».

El intento de los diseñadores en busca de un elemento simple, pero con un concepto tal vez más complejo, tuvo muy poca aceptación por parte del público seguidor de las andanzas de la número cinco. De todas formas, pasó a ser una figura emblemática, al igual que «Un estate Italiana» (himno de Italia 1990): la canción que se convirtió en un himno del fútbol mundial y que aún al día de hoy, en cualquier parte del mundo que suene, convierte nuestra cabeza automáticamente en un balón…sí, como el que representa la cabeza de «Ciao».