Chelsea ganó tras dos derrotas al hilo venciendo al Sheffield en Stamford Bridge.
El equipo de Pochettino ganó con argumentos sólidos de principio a fin, manejando mejor la pelota y construyendo las situaciones de gol más claras.
A pesar de todo esto Chelsea tuvo dificultades para consumar goles durante la primera mitad, aunque todo cambió en el tramo inicial del complemento.
Allí el siempre distinguido Raheem Sterling desbordó por vértice derecho del área y sacó el centro bajo que Cole Palmer cambió por gol.
Enseguida, siete minutos después, Raheem peleó la pelota que Foderingham rebotó dejándola viva; Palmer devolvió gentilezas asistiendo por lo bajo a Nicolas Jackson, que empujó contra el arco vacío.
Ganó bien Chelsea, que fue más y lo demostró, soñanado con finalmente encaminar una temporada llena de altibajos.