En el cruce de punteros, el que celebró el empate 0 a 0 fue el tercero en discordia. Defensores Unidos de Zárate esperaba ansioso esa parda para quedar como único líder y se le cumplieron sus sueños. Sin embargo al CADU le gustó más aún que, en el afán de ganar tanto el Charrúa como el Lujanero terminaron sufriendo expulsiones rutilantes en la noche del Gabino Sosa.
Central Córdoba y Luján sabían que se jugaban más que tres puntos en Rosario. La apretada definición del título en la Primera C se vivió con expectativa en cada jugada ya que el local tomó el protagonismo debido por obligación mientras que la visita no se quedó atrás. Los de Ariel Cuffaro Russo contaron con situaciones claras que fueron controladas por Matías Lescano y terminaron resignándose cuando se quedaron con nueve hombres en cancha.
Cristian Yassogna y Cristian Sánchez fueron el motor del Charrúa en el primer tiempo. No obstante, cada uno tuvo su ocasión para abrir la cuenta y no pudieron hacer delirar a su gente que ansía ese retorno a la Primera B Metropolitana. Los de la Basílica, ordenados pero sin ser punzantes en ofensiva, esperaron su momento para golpear en la valla rival aunque la fortuna también les fue esquiva.
Lo mejor del Lujanero estuvo en el mediocampo. La chance de Andrés Guzmán que salvó con creces Juan Marcelo Ojeda fue lo máximo que propuso la escuadra de Osvaldo Ruggero en el Gabino Sosa. Y en la complementaria todo se desmadró cuando Damián Ledesma dejó al local con diez jugadores por doble amarilla. Cinco minutos después, Jorge Broggi, puso límites y expulsó a Federico Ferrari en el dueño de casa y a Delfor Minervino en la visita por una agresión sin pelota.
Con diecinueve protagonistas en cancha, el que se divertía de esa situación sin dudas era el Celeste de Villa Fox. Central Córdoba y Luján empataron 0 a 0 en una noche donde ninguno quiso dejar nada en el camino aunque las cartulinas coloradas tal vez los condicionen a futuro pensando, encima, que hay fecha entresemana y que los soldados que quedaron de pie deberán recuperarse cuanto antes para otra batalla.