Independiente tropezó en el estadio Libertadores de América ante un gran planteo de Ceará que ganó con justicia por 2-0 y clasificó a los octavos de final de la Copa Sudamericana.
El inicio fue lo mejor del Rojo en Avellaneda pero sin saber cómo vencer el cerrojo defensivo de su rival que pensó un partido de contra y le salió bien. El equipo de Fortaleza desperdició dos situaciones clarísimas (una abajo del arco y otra evitada por Sebastián Sosa) a través de contraataques y demostró una gran jerarquía para aguantar y lastimar.
El conjunto de Eduardo Domínguez perdió intensidad con los minutos y solo creó una chance clara en un cabezazo de Juan Manuel Insaurralde tapado con una mano por João Ricardo.
La visita se sintió más cómoda en el epílogo de la etapa inicial y encontró el gol en la última de la primera parte: Rodrigo Lindoso tomó un rebote en el área chica y remató cruzado y rasante hacia el 1-0. La mejor forma de terminar un capítulo.
El Diablo tomó la lanza y se mandó al ataque con los ingresos de Tomás Pozzo y Leandro Fernández. El delantero fue el jugador que más intentó con disparos desde afuera del área pero solo se quedó en esas posibilidades.
Cada pérdida del Rojo significó una contra peligrosa para el Alvinegro y así se definió el juego. La capitalización de la pelota perteneció a Independiente pero la claridad de la figura del juego -Juan Mendoza- liquidó la historia: en tiempo de descuento, el ’10’ recibió un esférico en el área y sentenció el resultado con un remate alto y al primer palo.
Un sin sabor más para Independiente que se quedó afuera de la Copa Sudamericana. Ceara fue más inteligente y sus planes le salieron mejor que al Rojo.