Ya estamos en el año. Llegó el 2018 y muchos somos los que contamos los días para el comienzo de una nueva Copa del Mundo. Desde Vermouth Deportivo, tratamos de calmar la ansiedad o activar aún más la impaciencia contando anécdotas, curiosidades y estadísticas de sucesos producidos a lo largo de toda la historia de los Mundiales. Hoy, un caso muy particular: el país que se negó a usar botines para disputar la máxima competencia del fútbol.
Si analizamos la situación por estos tiempos, decir que India es un país futbolero y con historia sería una gracia. Pero a mediados del Siglo XX, los indios realizaron grandes actuaciones en Juegos Olímpicos y eran la selección más fuerte del continente asiático. Entre su escasa historia, se recuerdan sus partidos en las Olimpíadas de Londres 1948, donde llegó a ser un duro rival para los más experimentados. Pero el seleccionado indio llevaba consigo una particular curiosidad: jugaban descalzos. Por tradición, los jugadores se negaban a usar botines profesionales y preferían vendarse pies y tobillos, aunque esto resulte una desventaja y un peligro ante los rivales que sí usaban calzados con tapones anti deslizamiento.

El problema llegaría un año más tarde. Brasil se preparaba para ser el gran anfitrión del Mundial de 1950 y todos los detalles estaban ultimados. Por diferentes motivos, muchas selecciones decidieron no participar de la máxima cita, tales fueron los casos de Turquía y Austria. Con el lugar vacante, la FIFA decidió invitar a la India, a quien habían observado en los Juegos Olímpicos y decidieron que estaban a la altura de competir por la Copa del Mundo.
Con su cupo confirmado, la selección asiática disputó una serie de amistosos preparatorios para convertirse en un duro rival en tierras sudaméricanas. Pero claro, el dilema cayó cuando los jugadores quisieron disputar el Mundial en patas, descalzos, sin botines ni protección.
La FIFA puso el grito en el cielo y advirtió a India de su reglamento estricto: todos los equipos debían llevar calzado adecuado. Pese a la tradición y sus costumbres, el ente regulador del fútbol no dio marcha atrás con su aviso y prohibió que se jugara con los pies al descubierto. Fieles a sus ideales, los asiáticos desistieron de la participación mundialista por no poder disputar el torneo descalzos y la Copa del Mundo de 1950 se concretó con un país menos debido al ajustado calendario para invitar a otro participante.
Historias como estas, y muchas más, son las que nos regala el fútbol envuelto, en este caso, en la historia de los Mundiales.