En una nueva edición de Camino a Rusia 2018, el protagonista de la nota es un país que logró su independencia hace apenas 26 años. En junio de 1991, Croacia se desligó de la nueva Yugoslavia y alcanzó a disputar su primer mundial de fútbol en 1998. A priori, el equipo dirigido por Miroslav Blazevic llegaba al certamen intercontinental como la princesa del torneo. Pero los prejuicios se harían a un lado cuando el balón comenzó a rodar.
Con un 2 a 0 en Zagreb -capital croata- y un 1 a 1 en Kiev, Croacia se aseguró un cupo en la Copa del mundo de Francia al superar a Ucrania en el repechaje eliminatorio.
Como una especie de «derecho de piso», el Grupo H mundialista lo encontraría junto a un gigante como Argentina y otros dos debutantes: Japón y Jamaica.
Todo sorprendió de Croacia, desde su buen juego colectivo hasta su innovadora camiseta a cuadros, rompiendo con los standard de indumentarias tradicionales.
No tuvo embrollos para superar la primera fase. Solo siendo derrotado por Argentina 1 a o, el segundo puesto del grupo le dio la chance de verse con la Rumania de George Hagi en Octavos de final. Pero Croacia contaba con su propia figura: Davor Suker.
El por entonces delantero del Real Madrid fue la maravilla del mundial. Se llevó la bota de oro por alzarse como goleador con 6 tantos y con grandes actuaciones llevaría a su selección hasta el tercer puesto.
Alemania en cuartos de final fue el partido épico para el jóven país. Un 3 a 0 lapidario a la selección germana -campeóna de europa- lo ubicó en semifinales para medirse ante el anfitrión: Francia.
Croacia vivió un sueño. Pero bien merecido, porque mostraba un gran juego comandado por una generación dorada de futbolistas como Zvonimir Boban, Robert Prosinecki, Robert Jarni, Mario Stanic y Goran Vlaovic.
Suker haría de las suyas en el cotejo ante los franceses abriendo el marcador y silenciando a todo el Stade de France. Pero finalmente caerían derrotados con un doblete de Lilian Thuram.
El tercer puesto se lo aseguraron al derrotar a Holanda con goles de Prosinecki y Davor Suker, para llevar a Croacia a marcar las líneas de la historia de los mundiales. Un seleccionado que llegó pidiendo permiso y demostró que el fútbol va más allá de límites fronterizos y cuestiones políticas. Croacia de 1998, a base de grandes futbolistas, es uno de los ejemplos más recordados para creer que en este deporte todo es posible.
