Cádiz y Espanyol repartieron puntos en un partido con un final apasionante en el Nuevo Mirandilla. El Periquito se adueño del episodio inicial y consiguió una ventaja insuficiente para el gran dominio. Aunque los amarillos se recuperaron en el segundo capítulo, lo dieron vuelta al principio y al final de la etapa pero sufrieron el empate agónico de Raúl de Tomás para un visitante que vio el punto con otro sabor.
Sólo hubo un equipo en el primer tiempo. Los Periquitos manejaron la pelota a su placer, encontró la ventaja en un mano a mano de Morlanes ante Ledesma y continuó con su monólogo aunque le faltó claridad para aumentar la distancia. Los gaditanos no tuvieron ideas y lo único positivo de la etapa inicial es haber terminado abajo en el marcador por un solo gol de diferencia.
Los amarillos cambiaron la fórmula en el entretiempo y la suerte estuvo con ellos en el inicio con el remate esquinado y junto al palo de Negredo que igualó la cuenta. El juego se volvió de ida y vuelta, y los dos arqueros tuvieron trabajo. El argentino Ledesma le tapó una pelota clave a Raúl de Tomás y mantuvo el resultado que, hasta ese momento, era empate.
Con el correr de los minutos, el local se adelantó y pasó a merecer algo mas. Tanto es así, que a Cádiz le anularon dos goles pero la tercera fue la vencida: en tiempo adicionado y desde un lateral de Negredo, Alejo disparó entre las piernas de Diego López y dio vuelta una historia que siempre pareció complicada. Sin embargo, el fútbol no termina hasta el pitazo del árbitro y Raúl de Tomás lo demostró para los espanyolistas en una jugada inicia por otro saque de banda: el atacante desvío una pelota en el área chica y rescató un punto agónico para su equipo.
Cádiz lamentó dos puntos que le hubiesen servido y mucho para su lucha por el descenso y, por su parte, el Espanyol logró una unidad cuando la historia parecía pérdida. Un final emocionante…