Los Citizens cuidaron a varias de sus piezas sabiendo que el 10 de junio tendrán el partido más importante del año con la final de Champions League. Después de lograr el objetivo la semana pasada al conquistar el título de la elite inglesa, en la última jornada tropezaron con las Abejas en condición de local.
No fue un partido digno de los que supieron mostrar los equipos de Pep Guardiola pero no había motivo alguno para esforzarse por demás que la suma de tres unidades por el valor deportivo. Quienes más ofrecieron fueron los del Brentford que, matemáticamente, tenían chances de entrar a una Conference League.
Lo poco que propuso el campeón en ofensiva pasó por los pies de Julián Álvarez y Riyad Mahrez hasta que, en el descuento, mostraron algo de rebeldía sin conseguir el objetivo un par de tiros claros que tuvo Cole Palmer bajo los tres palos del dueño de casa.
Los locales eran los que más merodeaban la cueva de Éderson con Bryan Mbeumo como abanderado. Sin embargo, el triunfo llegó a cinco para el epílogo cuando el francés eligió no ser egoísta, descargó desde la izquierda hacia el medio, y encontró el zapatazo rasante de Ethan Pinnock que, de arremetida, cambió la historia en el Gtech Community Stadium.
Manchester City, con varios suplentes y un equipo alternativo sabiendo que lo más importante se dará en dos semanas, tropezó en el cierre de un torneo que lo consagró como campeón. Brentford se dio el gusto de imponerse por 1 a 0 aunque no le sirvió para arañar ese puesto de Conference League del cual quedaron muy cerca de lograr.
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