
Paulo Fonseca no se salvó de una sanción tras gritarle a un árbitro en la victoria del Lyon sobre el Brest y fue suspendido por nueve meses por la Comisión de Disciplina de la Liga de Fútbol Profesional de Francia.
El entrenador del Lyon no podrá dirigir a su club por un término de nueve meses. «Hasta el 15 de septiembre inclusive, esta suspensión irá acompañada, antes, durante y después del partido de la prohibición de acceder a los vestuarios, terreno de juego, túnel y a todos los pasillos que conducen a las zonas mencionadas», mencionó la entidad que domina el fútbol francés.
El comunicado de la LFP continuó y avisó que tampoco podrá trabajar «antes, durante y después del partido, del acceso a la línea de banda, a los vestuarios de los jugadores y a todas las funciones oficiales, hasta el 30 de noviembre incluido».
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