Para Boca Juniors, el Superclásico de octavos de final de Copa Argentina era determinante para su futuro después de la eliminación de la Libertadores. El Xeneize jugó un partido espantoso con River Plate que culminó sin goles pero se dio una alegría en los penales con una gran tanda de Agustín Rossi en el arco y una pésima noche de los pateadores millonarios. Así, el equipo de Miguel Ángel Russo, que no pateó al arco en los noventa minutos, pasó a los cuartos en donde enfrentará a Patronato de Paraná.
El primer tiempo fue de lo peor en los últimos enfrentamientos clásicos entre los dos clubes. Un partido disputado, burdo, con pocas situaciones de peligro y escasos momentos de precisión. El conjunto de Marcelo Gallardo tuvo la única chance de los primeros cuarenta y cinco minutos a través de una buena jugada de Julián Álvarez y un increíble gol abajo del arco que falló Braian Romero. El de azul y oro se lució en su funcionamiento defensivo con Marcos Rojo y Carlos Izquierdoz a la cabeza, y algunos arranques de Juan Ramírez que provocó varias amarillas en el rival.
La Banda mejoró un poco en el complemento y fue la formación que más buscó el arco de enfrente. Se lo perdió Romero, también Paradela pero nada más. Al Millo le faltó creatividad y no pudo ante el feroz e incansable trabajo de los centrales del equipo de Russo. El club de la Ribera no encontró respuestas ni en los cambios ni tampoco logró incomodar en ningún momento a Franco Armani. No fue un gran segundo tiempo y encima el elenco de Nuñez se fue apagando con el correr de los minutos. El empate era lo más lógico.
En penales, Boca Juniors arrancó con más fuerza con la efectiva ejecución de Marcos Rojo y la gran estirada de Agustín Rossi para atajarle el remate de Julián Álvarez. En la siguiente tanda, Juan Ramírez no dudó, venció la resistencia de Armani y Braian Romero desvió su remate. En el tercer penal, Cristian Pavón volvió a anotar con un fuerte disparo para 3 a 0 pero Héctor Martínez derribó el vuelo de Rossi para quedar con vida. Carlos Izquierdoz se encargó de asegurar la clasificación con un tiro fuerte y bajo para decretar el 4 a 1 final y definitivo.
No jugó bien, no pateó al arco pero Boca Juniors se dio el lujo de volver a eliminar a River Plate en un mano a mano. Esta vez fue por Copa Argentina y el Xeneize jugará ante El Patrón por los cuartos de final. En la balanza, el Millonario mostró una mejor cara aunque, en realidad, el Superclásico fue un verdadero fiasco.