Mariela Ricotti fue una de las figuras Boca en la década de los ´90. En las Gladiadoras consiguió un pentacampeonato, además obtuvo una medalla plateada con la Selección Argentina.
La defensora recordó sus inicios en JJ Urquiza y Juventud Unidad: “Lindos recuerdos, JJ Urquiza fue el primer equipo que disfruté jugar en cancha de 11, fue la primera vez que jugaba, antes había tenido la oportunidad de entrenar varios meses con River. Debuté con solo 15 años, tengo muchos recuerdos pero se me vine uno importante que jamás olvido, le ganamos a Boca 3 a 2 en la Candela. Hice dos goles y ese para mí fue el mejor partido con Jota Jota. Todas estábamos encendidas, fue un gran día no lo podíamos creer, Boca era el campeón hasta ese momento. Y con Juventud también tengo lindos recuerdo, gran equipo casi la mayoría de JJ Urquiza, así que teníamos experiencia de jugar juntas. Ese campeonato había más equipo, competición y llego la tele. Siempre Mujer de cable que trasmitía los partidos los domingo”.
La lateral expresó sus emociones al debutar en Primera División: “Sensaciones muchas. Nervios, ansiedad, miedo a no tener un buen debut, creo que la noche anterior no dormí, uno quiere que siempre le salgan bien las cosas. Soy muy exigente conmigo misma, quería tener un buen debut. Por suerte salió todo bien”.
La defensa por izquierda explicó lo que significó llegar a Boca: “Una mezcla de todo. Jugar en un equipo grande tiene sus responsabilidades, quería demostrar que estaba preparada para jugar en Boca, así que trate de hacer todo bien, por suerte me fue bien. Me costó encontrar mi lugar porque había grandes jugadoras con quien competir para ganarme un lugar entre las 11, pero luego de un año lo logré y puede ser parte del primer pentacampeonato”.
La defensora manifestó sus sensaciones de obtener un pentacampeonato con las Gladiadoras: “Felicidad, sin duda, era mi primer campeonato logrado en mi vida como deportista y luego llegaron más. Creo que nadie se imagina lograr 5 campeonatos consecutivos. Para nosotras fue un gran logro. Boca después de años lograba nuevos campeonatos, uno tras otro, demuestra esfuerzo y sacrificio que hacíamos entrenamiento tras entrenamiento. Teníamos un gran equipo por eso se logró el pentacampeonato y a parte de una gran equipo había un gran compañerismo con grandes jugadoras”.
“Los clásicos son los que jamás querés perder. Tuve la suerte de jugarlo casi siempre para ambos, salvo alguna lesión que me dejo afuera. Soy hincha de River y mucha veces me preguntaron cómo siendo hincha de River podía jugar en boca, ¿Te tirás para atrás?, típica preguntas que te hacen. Jamás me tiré para atrás, al contrario, sería ir en contra de mis principios, amo el fútbol y cada partido lo jugué como si fuera el último. Me ha tocado sacarle goles de la línea a River y a Boca hacerle algún gol. Los clásicos son hermosos, dejás todo ahí y tiene una sensación distinta a los demás”.
Mariela explicó lo que significa vestir la Albiceleste: “Representar a la Selección Argentina fue lo mejor que me pasó en la vida. El primer día que vestí la camiseta de la Selección sentí que todos mis sacrificios habían valido la pena. Esperar y ser paciente a que ese día llegaría. Cumplí un gran sueño desde que empecé a jugar al fútbol en campeonatos de barrio cuando apenas tenía 7 años, fue mi mayor sueño. Jamás imagine jugar torneos de AFA y luego en dos grandes equipos y que uno de ellos me abriera la puerta a la Selección. Vestir la celeste y blanca es orgullo.”
Y concluyó: “Lamentablemente por lesión me perdí la primer parte de la clasificación que fue en Salta, y me quedé recuperando en Buenos Aires. Luego pude viajar a Perú y acompañar al equipo, iba a jugar contra Brasil pero en el calentamiento volví a sentir la lesión en el así que no jugué ningún partido. Orgullosa de mis compañeras que dejaron todo en cada partido, triste por no jugar y a la vez feliz por haber recibido la medalla y cumplir otro sueño más que era clasificar por primera vez a un Mundial”.