La creatividad es una característica constante en el hincha argentino y, en La Bombonera, se encendieron las luces de este fanático del Xeneize que pensó en la comodidad de sus hijos e inventó un producto útil para el alambrado: una cinta de cortina con dos ganchos para apoyar el cuerpo en el tejido.
En muchos estadios de nuestro fútbol, se utilizan los buzos como sostén de los niños atando las dos mangas en los extremos y usando la totalidad de la prenda para descansar el cuerpo pero un hincha se cansó de arrugar la ropa. Alejandro, el inventor de esta gran idea, luce un traje de preso con los colores azul y amarillo, y llama la atención al instante. Se acerca a los alambres de La Bombonera, instala los ganchos de metal y prepara el escenario para sus «críos». «Antes renegábamos mucho en sacar esos nudos del buzo y me pregunté: ¿qué se puede inventar para hacer más fácil el sostén de los chicos en el alambrado?», comienza el protagonista y explica su disfraz: «El traje lo hice hace un año y medio. En unas vacaciones en Ushuaia, hicimos una excursión que se llama el Tren del Fin de Mundo de los presos y cuando uno llega, aparece un preso con un traje de azul y amarillo. En ese momento, no lo compré, me quedó la idea y lo mandé a hacer».
El hombre viaja desde San Lorenzo (Santa Fe) hasta La Boca, especialmente para los partidos en La Bombonera. Una verdadera odisea familiar que lo inspiró para crear esta genialidad para sus hijos. «Un día estaba en mi casa de fin de semana en Santa Fe, me puse a enganchar unas cortinas enrollables y se me ocurrió usar un poco de esa cinta para hacer el «asiento» de los chicos en la cancha. Después le agregué los ganchos en los dos extremos y quedaron perfectos», cuenta y agrega: «Este invento nos brinda sencillez, ya sea para atarlo como al momento de la salida de la cancha. Los ganchos evitan que uno tenga que desatar los nudos de las mangas del buzo».
Simple, útil y de fácil colocación. No está a la venta pero sirve para los días de cancha. «Una sola vez nos hicieron problema para entrar porque estaba a la vista el gancho. De ahí en más, decidimos que los chicos lo lleven colgado pero debajo de la ropa para que no lo consideren como un objeto contundente. La realidad es que lo usamos para que los chicos vean más cómodos el partido y no, para otra cosa», relata el santafesino.
Los hijos (Mijail y Yarenka) observan el partido en el alambrado apoyados en el invento de Alejandro, que mira de reojo a sus niños aunque no le saca la vista a los jugadores. «Con mi señora nos paramos atrás y los vemos a los dos. Mi señora está un poco más cerca y a mí me gusta ubicarme más arriba», cierra con una sonrisa de oreja a oreja mientras no le pierde pisada a sus fuentes de inspiración.