La tarde del 12 de abril del 2010, Boca goleó 4 a 0 a Arsenal en la Bombonera y ese día quedó en la historia porque Martín Palermo se transformó en el máximo goleador de la historia del club con un doblete. Sin embargo ese momento pasó a la historia por el no festejo entre Juan Román Riquelme, y el Titán en ese gol 219. El 10, después de hacer toda la jugada, y cederle el tanto al goleador, salió a festejar en soledad pese a la mirada y la intención de Martín de festejarlo con él.
El 2 de marzo de aquel 2010, Palermo logró alcanzar a Roberto Cherro con 218 tantos como el goleador histórico del Xeneize, pero debía anotar un gol más para quedar en soledad, algo que no parecía descabellado para el Optimista del Gol. Sin embargo el arco se le cerró al Titán, que pasó seis encuentros sin marcar, hasta aquella tarde del 12 de abril.
Aquel juego de la Fecha 14 del Clausura 2010 lo tenía al Xeneize golpeado, con tres derrotas al hilo vs Chacarita, Rosario Central y Colón, y muy lejos de la pelea del torneo. Pero desde el arranque del juego con a Arsenal, el equipo fue superior. A los 6 minutos, Riquelme armó una gran jugada individual, dejando defensores en el camino, y a la hora de definir el mano a mano frente a Campestrini le cedió el gol a Palermo dentro del área chica para sellar el tanto 219.
No cabía duda alguna que ese momento había entrado en la historia del club, pero cuando Palermo fue a buscarlo a Román para festejar, el 10 decidió festejarlo de cara a la platea en soledad, mientras todos sus compañeros fueron a abrazar al Titán, quienes no tenían una relación de amistad. Riquelme, luego del partido, declaró ante la prensa que no tuvo intención de festejarlo en el arco que tiene detrás a la 12 ya que en la semana parte de la Barra le había ido a exigir que le diera más la pelota a Palermo para que pudiera convertir ese gol.
La cuenta de goles de Martín siguió creciendo, y su último tanto con la azul y oro lo convirtió en junio de 2011 frente a Quilmes, sellando un total de 236 goles en 404 partidos, una marca que será difícil de batir. Sin embargo la tapa de los diarios de aquel histórico 12 de abril de 2010, donde Palermo quedó en soledad como el máximo goleador de la historia de Boca, fue el desencuentro entre los dos ídolos, y hoy, a diez años de ello, se recuerda de la misma forma.