Boca Juniors se consagró campeón de la Copa Argentina ante Talleres en los penales y logró el cuarto trofeo de la competencia en una final pobre en emociones y en goles. El Xeneize venció por 5-4 a la T y disfrutó de una atajada de Agustín Rossi en la definición de las penas máximas para alcanzar una nueva estrella para la institución de la Ribera. Los cordobeses fueron superiores en las intenciones pero nunca supieron lastimar a un rival que aguantó todo el partido sin patear al arco y se llevó la gloria desde los doce pasos en el estadio Único Madre de Ciudades de Santiago del Estero.
Se jugó con los dientes apretados y al ritmo, mayoritariamente, del Matador. Fue una final discreta y con más temores que fútbol. La T fue el equipo que más salió del libreto e intentó algo distinto aunque tampoco llegó demasiado al arco de Agustín Rossi. Un remate de Rafael Pérez que rebotó en un defensor rival, un centro peligroso de Carlos Auzqui y un disparo lejano de Diego Valoyes que se desvío sutilmente y complicó al arquero xeneize fue lo más peligroso de un primer tiempo que pasó sin pena ni gloria.
La formación de Sebastián Battaglia no estuvo ni cerca de mostrar su mejor cara. Edwin Cardona tuvo algunos chispazos pero no supo ser el conductor de un azul y oro que observó cómo su rival movió la pelota de un lado a otro. Ni un remate al arco riesgoso generó el conjunto de La Boca en los cuarenta y cinco minutos. La balanza se inclinó definitivamente para el lado cordobés en el capítulo inicial.
Prácticamente, el complemento estuvo de más. Ni uno ni otro se animó a llevarse el partido antes del tiempo reglamentario. Siempre la T fue un poco más y encontró más coherencia en el juego aunque tampoco se le ocurrieron demasiadas ideas en ataque. Los cambios no modificaron la tónica de un encuentro aburrido y sin emociones. El equipo de la Ribera fue una sombra y se complicó aún más con la expulsión de Juan Ramírez por doble amarilla. El segundo episodio pasó sin pena ni gloria y claramente no se vio un duelo digno de una final. El desenlace fue inevitable: los penales.
La definición desde el punto penal tuvo un gran porcentaje de efectividad pero Agustín Rossi se destacó por encima del resto al atajar el único penal fallado a Fértoli. Rojo, Izquierdoz, Pavón, Sández y Salvio convirtieron para el Xeneize y volvió a salir campeón de la Copa Argentina. Boca ganó a lo Boca: jugó mal, no pateó al arco y se llevó todo en los penales.
TALLERES: RETEGUI (GOL 1-0), FÉRTOLI (ATAJÓ ROSSI 1-1), MÉNDEZ (GOL 2-2), ENZO DÍAZ (GOL 3-3), SANTOS (GOL 4-4)
BOCA JUNIORS: ROJO (GOL 1-1), IZQUIERDOZ (GOL 1-2), PAVÓN (GOL 2-3), SÁNDEZ (GOL 3-4), SALVIO (GOL 4-5)