BOCA JUNIORS: A 3 AÑOS DEL GRAN ALIVIO

Por: Walter Silva | @WalFSilva10

El repaso del suspiro de alivio más grande de los últimos años de Boca Juniors, el quinto juego ante Echagüe de Paraná, que le permitió mantenerse en la máxima categoría con Carlos Delfino en su plantilla.

Aquella primera mitad del 2017 fue una montaña rusa de emociones para los amantes del básquet azul y oro. La temporada anterior tuvo al equipo al filo del “PlayOut”, el cual evitó tras ganarle al San Lorenzo de Julio Lamas en la última fecha de la fase regular por 92 a 80, en una noche fría con La Bombonerita llena y donde todos los jugadores dieron una “vuelta de agradecimiento”, en la que les dieron la mano y las gracias a los presentes por el apoyo durante una temporada muy difícil. Sin saber que la que le siguió fue aun más estresante y sufrida.

Boca se armó casi de cero en esa temporada, desde el cuerpo técnico hasta todo el plantel, a excepción de Lucas Gargallo. Su paso por la 16/17 fue flojo, llegando a malo, los resultados no acompañaron, hubo cambios en la ficha de extranjeros, pero esto no ayudó para mejorar la situación. Todo esto sumado al descontento del socio Xeneize por la gestión de Daniel Angelici con respecto al básquet, a quien se le dedicaron bastantes cánticos en cada partido disputado en el estadio Luis Conde.

En marzo de 2017, y luego de muchos rumores, se dio algo inesperado y que llenó de expectativas al hincha del club de La Ribera, la contratación de un Generación Dorada: Carlos Delfino. Este arribo también fue utilizado como bandera política para Angelici, incluso instalaron banderas agradeciéndole por traer a Cabeza al club, pero el socio no comió vidrio y siguió mostrándose en contra al, por entonces, presidente de Boca. Esta llegada ilusionó al hincha y al plantel, pero como la Liga te pone en tu lugar, no evitó que el record obtenido al final -13 victorias y 25 derrotas- lo sentencie a jugar el PlayOff por la permanencia ante el peor equipo de la temporada, y el causante de que el Xeneize no pierda la categoría de forma directa, Echagüe de Paraná, que registró 33 derrotas en 38 presentaciones.

El equipo que disputó esa serie estuvo conformado por Cristian Amicucci, Nicolás Gianella, Lucas Gargallo, Fernando Funes, Lucas Pérez, Eduardo Vasirani, Agustín Caffaro, Carlos Delfino, los extranjeros Fotis Lambropoulos y William McDonald, y los  juveniles Lucio Delfino, Tomás Cavallero y Agustín Facello. El cuerpo técnico estaba compuesto por Ronaldo Córdoba como head coach, Federico Fernández y Sebastián Paco Festa como asistentes.

Boca se llevó con autoridad los primeros dos juegos, por 110-84 y 90-65 respectivamente, e hizo creer a sus hinchas que iba a liquidar rápido el tramite, barrer la serie y mantener la categoría. Sin embargo, los dos partidos en Paraná mostraron lo contrario. El Negro entrerriano se hizo fuerte y defendió su casa ganando los dos juegos por 92 a 66 y 70 a 67, obligando a un quinto juego definitorio.

Ese sábado 3 de junio de 2017 contó con una Bombonerita explotada y con mucho colorido para que el Xeneize entienda que cuenta con el respaldo de su gente. Y el equipo respondió. Al igual que los primeros dos juegos, Boca fue claro dominador del partido y dejó en los presentes la sensación de que no se les iba a escapar el partido. Incluso le permitió a Delfino cumplir un sueño personal: compartir un partido oficial en el mismo equipo junto a su hermano mejor y ahijado Lucio, quien había llegado a Boca y se estaba recuperando de una grave lesión en una rodilla. El goleador de ese partido fue Lucas Gargallo, con 22 puntos.

El resultado final fue 98 a 76 para el inmenso alivio de todos los hinchas Xeneizes que sufrieron por dos temporadas las muy malas campañas, dejando muy atrás los diez años de gloria y las temporadas en las que se mantuvo entre los de arriba en la Liga Nacional. Después de esa serie tan estresante, Boca fue escalando posiciones en las dos temporadas siguientes.