La misma lógica y diferencias de calidad futbolística se vieron en la Fortaleza de Lanús. Sin problemas y con facilidad. Boca goleó a Alvarado por 6 a 0 y enfrentará a San Martín de Tucumán por los 16avos de final de la Copa Argentina. Lo mejor del Xeneize fue la gran participación Mauro Zárate- uno de sus refuerzos-, Cristian Pavón y el aprovechamiento de la pelota parada -una deuda pendiente de la temporada pasada-. Ahora, la cabeza se posa en la Copa Libertadores: la semana que viene espera Libertad de Paraguay.
La diferencia de categoría fue notoria. El equipo de Guillermo Barros Schelotto resolvió el trámite desde temprano con una bola detenida: tiro libre de Mauro Zárate al travesaño y cabezazo de Lisandro Magallán en el rebote. Los marplatenses nunca reaccionaron y ni siquiera patearon al arco en la primera etapa. Y encima los demás goles cayeron uno tras el otro. El juego pasó por el ex jugador de Vélez, Pavón le regaló el segundo a Wanchope Ábila que solo empujó la pelota a la red; y Pablo Pérez remató dos veces al arco y anotó con la complicidad del arquero y un rebote. Un 4 a 0 sin atenuantes y merecido. En definitiva, los hombres del mellizo fueron efectivos. Atacaron y marcaron.
Con el encuentro liquidado, el conjunto de azul y amarillo salió sin presiones al complemento y con la intención de guardar energías para Libertadores. El Alva se defendió y no supo cómo salir de la clara superioridad de su rival. El quinto llegó con otra pelota parada: córner y Paolo Goltz en dos tiempos (primero, de cabeza, y después, de remate a la red). El tiempo y el resultado abultado le dio la posibilidad al Xeneize de contar con rodaje para otro de los nuevos -el colombiano Sebastián Villa- y Carlos Tévez, que anotó el sexto de penal. El dato colorido se presentó en la lesión del árbitro Darío Herrera que fue reemplazado por Pablo Echavarría.
La primera prueba para Boca en la nueva temporada fue al trotecito. Abrió el duelo desde el inicio y lo liquidó con su jerarquía. Alvarado hizo lo que pudo y aún así su gente se lució en las tribunas. El 6 a 0 sólo fue parte de un trámite.