Joel Soñora se fue por la puerta de atrás de las inferiores de Boca Juniors y el mediocampista le pagó con un gol en la primera derrota del ciclo de Miguel Ángel Russo desde su vuelta al club. Talleres venció a un alternativo Xeneize por 1 a 0 y dejó muy caliente la zona 4 de la Copa de la Liga Profesional de Fútbol.
El primer tiempo fue un espanto y arrancó con temperatura por un planchazo de Carlos Tévez a Tomás Pochettino a los pocos segundos (mereció la roja pero terminó siendo amarilla). En la etapa inicial no ocurrió nada interesante. Dos situaciones claras en cuarenta y cinco minutos: cabezazo de Franco Soldano para el local y un tiro libre de Pochettino para el Matador.
Los ingresos de Agustín Obando y Ramón Ábila se conectaron a una leve mejoría en un Xeneize que jugó sin varias de sus figuras por lesiones y convocatorias por las Eliminatorias Sudamericanas. Wanchope contó con las oportunidades más peligrosas pero no tuvo la claridad para definirlas. La T hizo un gran trabajo físico durante todo el partido y siempre intentó complicar a través de las contras. Así inclinó la balanza en el resultado gracias al ingreso de Joel Soñora que se convirtió en el verdugo del azul y oro. El mediocampista, hijo del ex jugador de la Ribera Chiche Soñora y confeso hincha del Xeneize, anotó el único gol del encuentro tras una pared y un golpe de arremetida hacia la red para festejarlo con un revoleo de remera y un beso al banderín del córner con los colores de su rival de turno.
Fue una noche de pesadilla para Boca Juniors que no jugó bien, no estuvo fino en el área rival y culminó el juego con dos rojas directas (Obando e Izquierdoz). Talleres le propinó el primer sacudón del año y un ex futbolista de sus inferiores le arruinó el invicto con Russo. Fue un «Soñora» de su propia medicina.