Luego de una mala racha y con solo tres meses en el cargo, el conjunto inglés optó por cambiar de entrenador.
Con mucho entusiasmo, Birmingham presentó en octubre a Wayne Rooney buscando formar un equipo mas competitivo que pueda pelear en la Championship. No sucedió lamentablemente para el ex Manchester United, que fue despedido de su cargo.
En su estadía en los Blues no logró encontrar una regularidad y solo logró ganar 2 de los 15 que dirigió. La derrota 3 a 0 en la visita a Leeds el pasado fin de semana fue el empujón final para la salida de Rooney. El resto fueron cuatro empates y nueve derrotas, números realmente muy flojos.
La realidad en la tabla de posiciones marca que el Birmingham ocupa la vigésima posición del campeonato y, lejos de estar cerca de los play-offs, intentará no pelear el descenso. «A pesar de sus mejores esfuerzos, los resultados no han cumplido las expectativas que se dejaron claras al principio. Por lo tanto, la junta considera que un cambio en la dirección es lo mejor para el equipo», indicó la institución británica en un comunicado oficial.