Fue una fiesta completa. No sólo porque goleó a Chacarita por 3 a 0 sino porque además aceptó salir por un rato del Gigante de Alberdi para que ningún fanático del Celeste perdiese oportunidad de ovacionar a sus ídolos. El Pirata salió campeón en la Primera Nacional, regresa a la Liga Profesional, y 66 mil fanáticos vibraron en el Kempes.
Todo vendido, no cabía un alfiler más, y semejante número de espectadores fue posible por esas viejas refacciones que se hicieron en el mítico Chateau Carreras que cambió de nombre cuando se acondicionó con más espacio para albergar eventos de enorme magnitud como lo fue, el pasado sábado, la final de la Copa Sudamericana entre San Pablo de Brasil e Independiente del Valle de Ecuador.
El lunes por la noche, con un lleno total, y un delirio por doquier en cada garganta Celeste, Belgrano metió 66 mil almas en el Kempes para celebrar el ascenso a la elite del fútbol argentino. Una vez más, la gente del Pirata que ya había viajado en caravana hasta San Nicolás el día de la consagración, demostró todo su amor por los colores y su por su club.