El Gigante de Baviera tomó las riendas del juego ante un Paris Saint-Germain demasiado expectante. Bayern Múnich se acercó con más peligro y forzó la aparición de Donnarumma.
El esperado mano a mano entre PSG y Bayern Múnich tuvo una primera parte más bien discreta, con mucha concentración,pero pocas emociones.
La visita tomó el control sin gran esfuerzo en Parque de los Príncipes, y aunque no pudo transformar su superioridad con la pelota en situaciones claras de gol, sí se acercó con peligro gracias a un par de balones largos bien resueltos por Donnarumma.
PSG, con algún chispazo de Messi, casi que no se acercó al arco de Sommer y apenas generó algo de entusiasmo con un agónico tiro libre frontal que el argentino tiró contra la barrera.
Con Mbappé en el banco y la obligación de mejorar, PSG deberá ser más ambicioso en el complemento. Bayern no tiene prisa y está más cerca del gol.
Todo por verse en el comienzo de esta serie de Octavos de Final.