Ante una multitud, el seleccionado nacional U19 se despidió del país con una victoria por 105 a 82 amistoso ante un combinado de Lomas Básquet en la previa al mundial de Grecia.
No era un evento más. El mundo del básquet estaba bajo una fiesta que estuvo a la altura de las circunstancias, aunque, por otro lado, a muchos les sirvió para ponerse a punto, ganarse un lugar en el equipo o ganar minutos en una temporada que ya terminó. Los protagonistas no fueron solo los jugadores, también fue la familia que se acercó al microestadio Alejandro “Palo” Metz y los chicos de los clubes cercanos.
Tras lo que fue el apartado de Temperley en Liga Argentina y el renacer, en este momento, en la Liga Metropolitana. Su cancha fue la elegida para albergar una fiesta que abarcó a todo el partido de Lomas de Zamora. Allí se hicieron presentes referentes como Martín Insaurralde, Hernán Lewin e integrantes de la comisión de deportes del partido. El crecimiento del deporte en el sur del Gran Buenos Aires fue uno de los principales puntapiés, por el cual, la CABB se decidió por hacer la despedida de los juveniles en tierras gasoleras. Aunque fue estresante tanto trabajo, difusión, organizativo y más, las gradas estaban repletas.
Anteriormente se mencionó que no sólo fue un partido más y la razón de eso es que se tenía que definir los doce jugadores que viajarían con el plantel al viejo continente para disputar el mundial, que será del 29 de junio al 7 de julio. Por eso, los chicos pusieron todo de si para demostrar por qué debían ser seleccionados y lo hicieron ante jugadores de talla o experiencia que jugaron en algún momento en el partido de Lomas o viven por la zona. Entre ellos estuvieron: Alejandro Eiguren, Iván Antoniuck, Matías Fernández, Andrés Boccia, Facundo Gargallo, Federico Glimberg, etc. Sin entrenamiento, se presentaron y siguieron las ordenes de Gabriel Fernández, ex generación dorada.
El resultado fue lo de menos. Aunque fue victoria para los juveniles por 105 a 82, los chicos de los clubes de la zona colmaron el estadio. Aplaudían y exclamaban ante cada ataque del combinado nacional. Ante la mirada atenta al partido no perdían el momento para decirle a su profesor: “Mira lo que hicieron” o “Quiero jugar como ellos”. Insisto, esto no fue un partido más, fue una fiesta en la que el partido de Lomas de Zamora fue el anfitrión.
Por: Facundo Olguín // @FacuNicolás23