
Lentamente empezaron a despedirse los grandes soldados de la época más gloriosa que tuvo la entidad Blaugrana. Así como lo hizo Lionel Messi el año pasado dejando una puerta abierta, o de la misma forma que lo habían realizado íconos como Carles Puyol o Andrés Iniesta, ahora llegó el turno de Gerard Piqué.
«Este sábado será mi último partido en el Camp Nou» arremetió el defensor que a los 35 años optó por colgar los botines con el imborrable bronce de haber sido campeón del mundo y de Europa con la Selección de España. Jugó poco y nada en el Manchester United así como también en el Zaragoza para luego darle catorce temporadas y medio al Barcelona.
Es catalán y se forjó en las inferiores de La Masía junto a Messi y a Cesc Fábregas entre otros. Recién debutó en la entidad Culé en 2008 y de ahí en más se convirtió en un estandarte Blaugrana. Más allá de eso, él cumplió con su palabra de dejar el fútbol antes que el deporte lo retire a él.
En febrero iba a cumplir 36 años y ya no tenía la titularidad asegurada. Su ritmo no era el mismo de aquél joven que supo ganar una Champions con el Manchester United y tres con el Barcelona. Este sábado, ante Almería, se despedirá en Catalunya frente a su gente. Y allí se espera un mar de lágrimas y de palmas rojas para ovacionarlo de pie a uno de sus máximos exponentes.
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