Gimnasia La Plata es una maquinita al fiel estilo de Gustavo Alfaro. Atlético Tucumán sufrió la paciencia de una visita que se hizo fuerte en el mismísimo José Fierro y ganó por 1 a 0 con un gol de Nicolás Mazzola. El Lobo no detiene su ritmo victorioso y ya lleva cinco triunfos seguidos en esta temporada y con un amplio crecimiento en la tabla de posiciones.
El Decano no fue el mismo de otros encuentros. Sus habilidosos volantes no aparecieron en el juego y se sintieron maniatados por un club platense que fue paciente para golpear en el momento justo. Los primeros minutos fueron la nada misma con un pobre nivel futbolístico que se cortó con la aparición de Lorenzo Faravelli, quien inventó un pase entre líneas con destino de Nicolás Mazzola para una definición precisa de un delantero que ya sacó la mufa en las redes rivales.
El ida y vuelta se volvió una constancia en el complemento pero el tripero se alejó lentamente de los embates del Decano que perdía minuto a minuto su precisión para llegar al arco de Arias. Con puro oficio, el visitante aguantó el resultado y casi no sufrió ante un rival envuelto en la desesperación.
Alfaro entiende todo y brinda su experiencia para este momento radiante de Gimnasia en primera con cinco victorias seguidas y un sueño que habla de Copa Libertadores. El oficio y la paciencia caracterizan a un maduro Lobo que pisó fuerte en el Norte Argentino ante un Atlético Tucumán deslucido y desconocido. Los hombres de La Plata mandaron al «Mazzo»la al Decano en su propia casa.