Atlético Madrid y Real Sociedad terminaron felices en la última jornada con un empate en el Wanda Metropolitano. El Rojiblanco se adelantó, los Vascos igualaron en el final y los últimos minutos fueron como un pacto de no agresión para alcanzar los sendos objetivos: los de Madrid aseguraron el tercer puesto y los de San Sebastián clasificaron a la UEFA Europa League. Todos felices.
Fue un primer tiempo soporífero. Los arqueros de ambos equipos se convirtieron minuto a minuto en espectadores de un juego donde el punto podía servir para cualquiera. La única desconcentración visitante fue a la red: Morata habilitó con un taco sutil y Koke fusiló a Moyá. No hubo mucho más en una etapa inicial de conformaciones.
Los resultados en las otras canchas no eran buenos para la «Real» y sí o sí debía salir a buscar la igualdad. El club donostiarra logró captar el control total del juego pero generalmente fue inofensivo hasta un momento particular en el final. Tiro libre desde el costado derecho del área y Januzaj desató la furia con un remate zigzagueante que, por los marcadores ajenos, le alcanzaba para entrar en Europa. En los últimos minutos, la pelota paseó de pie a pie visitante por el campo de juego y sin una presión desesperante de un rival que tampoco quería arriesgar porque el empate le bastaba para ser tercero. Y así fue. Final y objetivos cumplidos.
Grandes números del Atlético que empezó el reinicio de La Liga en el puesto sexto y lo terminó invicto en el podio. Desde el 2012 hasta hoy, el equipo de Simeone siempre estuvo en los primeros tres puestos y nunca detrás de ningún club que no fuera Real Madrid o Barcelona. Un gran logro.
Real Sociedad encontró el respiro en la última fecha. Arrasó antes de la pandemia y se cayó estrepitosamente en la vuelta pero aún así llegó a la UEFA Europa League.