En el Fútbol Argentino hay muchas historias, una muy curiosa ocurre en la segunda categoría del femenino, más precisamente en Atlas, donde Susana Braschi comparte plantel con sus dos hijas, Milagros y Daiana Palminteri.
Susana es la arquera de las Guerreras, mientras que Milagros es defensora por derecha y Daiana volante ofensiva. Previamente, ya habían compartido plantel en un torneo no asociado a AFA.
Susana expresó sus sensaciones de compartir la misma pasión con sus dos hijas: “Me genera una felicidad enorme poder compartir esta misma pasión con mis hijas y poder estar en un mismo plantel. También disfrutamos juntas de esta adrenalina que te da el fútbol”. Por su parte, Milagros manifestó: “Es una sensación linda compartir la misma pasión en Familia, disfrutar de cada entrenamiento, partido y charlas juntas”. Daiana concluyó: “·Es una sensación muy linda compartir cancha en familia, te sentís muy acompañada dentro de la cancha porque sabes que van a estar por más problemas que hayan afuera”.
La guardameta explicó cómo es la convivencia en una familia futbolera: “Tenemos nuestras diferencias porque tenemos distintos puntos de vista, pero siempre tratamos de apoyarnos y aconsejarnos para que cada una de lo mejor de sí misma”. Mientras que, la lateral derecha declaró: “La convivencia en Familia está buena, porque tenemos algo en común de que dialogar. Aconsejarnos mutuamente nos ayuda a tratar de mejorar futbolísticamente, aunque a veces tengamos nuestras diferencias”. Por su parte, la mediocampista por derecha comentó: “Es divertido y muy bueno porque siempre se habla de fútbol y nunca nos vamos a cansar porque es lo que amamos todas».
La golera Guerrera contó cómo es la comunicación dentro del campo de juego: “Dentro de una cancha no hay parentesco, en mi caso trato de aconsejar a todas por igual para que el equipo de lo mejor”. Por su parte, la marcadora de punta afirmó: “En mi casó, dentro de una cancha son unas compañeras más, el parentesco no existe pero tratamos de tirar siempre para el mismo lado”. Mientras que, la volante concluyó: “Es buena dentro de todo, a veces cuando una está enojada dice cosas de más, que después se arrepiente pero pedimos perdón o se da cuenta que estuvo mal, pero dentro de todo, nos alentamos cuando sabemos que una no le están saliendo las cosas, cuando salimos afuera de la cancha, nos decimos lo que estuvo mal y bien para el día de mañana poder mejorar”.
La arquera confesó que se piden consejos entre ellas: “Entre las tres nos tratamos de aconsejar para crecer personal y futbolísticamente«. A esta confesión se sumó Milagros: “Si, siempre intentó pedir consejos para no volver a cometer los mismos errores. Aprendo de ellas como también ellas de mi”. Y, Daiana: “Si pedimos consejos, tratamos de dar lo mejor de cada una para que la otra pueda mejorar, pero a Fernanda, mi novia, le pido siempre que me diga lo que hago mal y ella me pide a mí, tratamos de decirnos lo mejor siempre. Por suerte, ninguna se enoja y lo trata de cambiar, la verdad que está muy bueno porque te sentís acompañada en todo momento. Es muy linda esa sensación de que siempre tenés a alguien para pedir consejos”.
Para concluir, Susana explicó si imaginaba compartir plantel con sus hijas: “Ya veníamos de un club de barrio jugando juntas y nunca imaginé llegar a jugar en AFA, estar representando a una institución como Atlas. Es una sensación inexplicable jugar y compartir alegrías y tristezas junto a mis dos hijas”. Por su parte, Milagros afirmó: “Con mi hermana, si, imaginaba estar en un mismo plantel y poder crecer futbolísticamente para jugar en un club de AFA. En cambio, con mi mamá no me lo imaginaba por la diferencia de edad, pero un día le insistimos tanto que reabrieron las pruebas y fue seleccionada. Es un orgullo para mí poder estar en el plantel de Atlas juntas«. Mientras que, Daiana concluyó: “Al principio, no, por el tema que yo jugaba con chicos e imaginaba que siempre iba a jugar con ellos, pero después, me puse un poco más grande, quise jugar con ellas en el femenino de Unión y Progreso. Pero no tenía la edad para entrenar en liga, después, si empecé con ellas y vi que había pruebas en Atlas y fuimos con Milagros a probarnos, después vino mi mamá. También conocí a una persona muy maravillosa, que hoy en día estamos de novias. Es muy linda la sensación de tener a tu hermana, mamá y novia en un mismo equipo, que nunca imaginé”.