Octava fecha de la Major League Soccer. En el Mercedes-Benz Stadium, donde hace de local el elenco de las «five stripes», Orlando City volvió a dar una muestra de carácter. Los dirigidos técnicamente por Óscar Pareja fueron contundentes y se llevaron puesto a un Atlanta United que venía en levantada, pero que no le encontró nunca la vuelta al partido.
Un choque futbolístico que tuvo condimentos de sobra. Gran cantidad de goles en el marcador, a la par de una intensidad poco común dentro de la liga. Mientras que el aspecto férreo tanto en la marca como en el juego, también pasó a ser un factor determinante: con una gran cantidad de latinoamericanos en cancha, el trámite se tornó dinámico.
El arquero peruano, Pedro Gallese, poco a poco se tornó en la gran figura del partido. La jerarquía del número 1 de Orlando City se hizo evidente desde el comienzo del partido.
En los primeros 13 minutos, ambos equipos pasaron por situaciones de gol similares (casi iguales): un córner para cada uno. La jugada preparada fue idéntica en ambos casos, con una cortina que daba lugar a un cabeceador que ingresaba embalado al área chica. Atlanta ejecutó la pelota parada a la perfección, pero enfrente tenía a un elástico Gallese, que sacó una pelota imposible. Del lado de enfrente, los «Leones» hicieron lo suyo, pero al llegar el balón impulsado por la cabeza del brasileño Júnior Urso, el portero de los locales no pudo contener el potente envío. Al experimentado Brad Guzan, se le escurrió la número cinco entre los guantes: los de Orlando se pusieron arriba en el marcador.
Minutos más tarde, se daría una combinación letal, que acabaría por determinar la segunda emoción del partido. Guzan realizó un saque de meta impreciso, que derivó en la posesión del rival. Este factor sumado a las múltiples desatenciones defensivas, y desacoples en la ocupación de espacios por parte del Atlanta United, fue el desencadenante principal para que Mueller concrete el segundo tanto a los 35 minutos de la primera etapa.
Párrafo aparte para el impecable juego colectivo de Orlando. Entendimiento trabajado entre Daryl Dike, Chris Mueller y Michel. Con el correr de los partidos, la dinámica del equipo comienza a volverse cada fecha más intensa, posicionando a los de Ó. Pareja como un firme candidato a pelear la MLS.
Con el correr de los minutos, en el complemento, los locales comenzaron a acercarse a la posibilidad de un descuento. Con el ingreso de Esequiel Barco, ex Independiente, el juego de Atlanta se volvió más incisivo. Además del «Turri», argentinos como Eric Remedi y el «Pity» Martínez, fueron de la partida como titulares del elenco de las «Five Stripes». Por su parte, del lado de enfrente, el ex Racing Club, Rodrigo Schlegel no pudo sumar minutos en los leones, mirando el partido desde el banco de suplentes.
Se moría el encuentro. Pero el fútbol siempre es impredecible. A los 83, Jürgen Damm (mexicano de 27 años que hizo su debut en la MLS en el partido en cuestión) realizó un desborde sensacional por la derecha, para luego sacar un centro hacia el corazón del área. Allí, Brooks Lennon envió el esférico hacia el fondo de la red con un cabezazo letal para Pedro Gallese (que por poco no la desvió).
Pero en su afán por encontrar el empate, encontró la derrota. En un contraataque, Júnior Urso (de impecable desempeño) hizo combinación con Nani, que definió ante una defensa desconcertada. Llegó el 3-1 a los 86, con un portugués que es cada día más referente del plantel, y que no para de hacer goles.
Orlando City escaló al cuarto puesto, quedando apenas a cuatro puntos de un sólido Toronto FC. Atlanta United se alejó de los puestos importantes y comienza a mostrar una irregularidad propia de haber tenido un parate en la competencia. Los dirigidos por Glass, llevan a cabo partidos demoledores para el rival, y a la fecha siguiente, parecieran estar completamente perdidos en el verde césped.