ATLANTA HAWKS: EL GRAN SALTO QUE NO FUE

Los dirigidos por Lloyd Pierce son uno de los ocho que no viajan a Orlando para el reinicio de la temporada 2019-20. Con un récord de 20 victorias y 47 derrotas, finalizaron en el puesto 14 de la Conferencia Este. Repasaremos los puntos importantes a lo largo del año que se vio perjudicado por la pandemia del nuevo Coronavirus.

El 28 de abril de 2017 fue el último registro de la franquicia en Playoffs, luego de caer en la primera ronda ante Washington Wizards (2-4). Si bien venían animando la competencia entre 2008 y 2015, cuando llegaron hasta las Finales de Conferencia y parecía que podían aspirar a un anillo, pero chocaron contra los Cleveland Cavaliers de LeBron James y se fueron con un 0-4. A partir de allí vendrían dos clasificaciones más a la postemporada, hasta que en la 2017-18 comenzó una debacle que continua hasta hoy. Las grandes actuaciones de los novatos hacían pensar que llegaban para cambiarles la cara, pero no sucedió.

Hoy si mencionamos a los Hawks, el primer nombre que se nos viene a la cabeza es Trae Young, y se lo tiene bien ganado. Tras un debut en 2018-19 promediando 19.1 puntos, 3.7 rebotes, 8.1 asistencias y 0.9 robos, dejó en claro que llegó para romper los esquemas y acomodarse entre los mejores jugadores de la liga norteamericana. Esta temporada fue la confirmación de que el base tiene algo especial y será uno de los pilares de cara al futuro, junto a tantos jóvenes talentosos. Su evolución en la 2019-20 es impresionante: 29.9 puntos, 3.7 rebotes, 8.1 asistencias y 1.1 robos por partido. Tan brillante fue su año como sophomore (segundo año), que lo llevó a ser titular en el último All-Star Game, en Chicago. ¿Cuál es su desafío? Contagiar al equipo con sus destellos y transformarlos en ganadores. Parece demasiado para alguien de 21 años, pero tiene todo para cargarse el equipo y tratar de ser más competitivos.

Pero sin dudas, el punto clave de la temporada de Atlanta pasó por John Collins. Venía de promediar 19.5 puntos, y la dupla con Young era algo que en la previa llamaba la atención de los fanáticos, aunque se vio trunco por un hecho lamentable. El 5 de noviembre le dictaron una suspensión de 25 partidos, tras dar positivo por hormonas de crecimiento, una sustancia prohibida. Fue un golpe muy duro para el equipo, ya que de esos 25 encuentros, sólo ganaron cuatro, y de a poco se empezaron a acomodar entre los peores de la NBA. Desde su regreso, consiguieron un récord de 14-23, con 22.9 puntos, 10.3 rebotes, 1.4 asistencias y 1.6 tapones de por partido, de parte del ala pívot. Deberá repetir o ser más que cuando lo castigaron por violar el programa anti-drogas, para continuar complementándose con la estrella que los comanda.

En su temporada como Rookie, De’Andre Hunter dejó una buena impresión con 12.3 puntos, 4.5 rebotes y 1.8 asistencias por juego. Lo mismo con Kevin Huerter, pero ninguno pudo arrimarse al nivel del base, entonces ese desbalance dentro de la cancha fue algo que les jugó en contra. Además de no poder contar con Clint Capela, por una lesión en el talón y una fascitis plantar, ni con Chandler Parsons, que supo ser una revelación en su momento. El ex Memphis ya venía con problemas físicos al momento de su incorporación al plantel y sólo fue parte de cinco encuentros, pero lo que vino después nadie lo hubiese imaginado: en enero sufrió un accidente con su auto, que le generó múltiples lesiones severas, y hasta el momento no se sabe si el ala-pívot podrá regresar a la actividad profesional.

Es inevitable no mencionar a Vince Carter, que confirmó su retiro hace algunas semanas. No fue la mejor despedida, ya que la pandemia del virus COVID-19 le puso un freno a la competencia. A los 43 años consiguió el récord de más temporadas jugadas (22), dejando en el camino a nombres como Robert Parish, Dirk Nowitzki, Kevin Garnett y Kevin Willis. Era un secreto a voces, por eso disputó los últimos 20 segundos el día que se postergó la liga y nos regaló las últimas anotaciones. El 25 de junio dijo: “Oficialmente, anuncio que no jugaré más baloncesto profesional”, dejando grandes recuerdos y una carrera única, que lo ubica como el tercero que más enfrentamientos tuvo en la historia (1.541).

La campaña comenzó con dos sonrisas seguidas, pero el golpe por lo de Collins fue algo de lo que no pudieron recuperarse. Encadenaron una racha negativa de 10 partidos en dos oportunidades, algo que sepulta a cualquier franquicia. Como dijo Pierce: “Este es un equipo de Playoffs, y se los dije. Los que seguirán en el plantel lo entendieron. Y ahora se trata de entender bien lo que eso significa”. El potencial y el talento lo tienen, pero deben saber utilizarlo y mejorar la defensa, un aspecto clave. Con Young como bandera y un buen plan para el resto del plantel, buscarán el año siguiente romper con la sequía de postemporada.