El caso del fallecimiento de Emiliano Sala todavía continúa en la corte y los análisis no se detienen a pesar de haberse cumplido dos años del accidente de avión que ocasionó su muerte. Las últimas pruebas realizadas por el doctor y patólogo Basil Purdue del Tribunal Forense de Dorset llegaron a la conclusión que el delantero estuvo expuesto a niveles muy altos de monóxido de carbono antes del accidente.
Según informan medios ingleses, los tests toxicológicos del argentino arrojaron una saturación en sangre de 58% que se suele definir como un caso de «envenamiento severo», seguramente causado por el sistema de escape de gases de la aeronave. Este dato es totalmente nuevo en la investigación debido a que sólo se conocía que la causa de la pérdida de vida había sido por las severas lesiones en la cabeza y el torso por el impacto.
«Se realizaron dos pruebas de sangre a partir de dos muestras, una procedente de la vena iliofemoral y la segunda procedente de la cavidad del torso del jugador. Una de ellas fue la utilizada para demostrar la intoxicación y la otra para identificar el cuerpo del jugador a través de su ADN», explicó el doctor para entender el nuevo descubrimiento en un caso que todavía no ha terminado.